Columna San Cadilla Mural | 17-04-2022



El futbol como pretexto


Lejos de aprender de las desgracias, muchos seudoaficionados vuelven a utilizar al futbol como pretexto para sacar la frustración cotidiana a flote.


Todo aquello que hasta hace unos años nos parecía tan lejano como los hooligans en Inglaterra o sobre las hinchadas en Argentina, lo estamos viviendo en el futbol mexicano, el que alguna vez se distinguió por las porras y el ambiente familiar.


Resulta difícil creer que después de la barbarie en el Estadio La Corregidora y con la medidas -no suficientes, pero medidas al fin- de la Liga MX y de ciertos clubes contra las barras, el viernes en el hotel de concentración de las Chivas de la Ciudad de México haya ocurrido otro episodio lamentable.


Del futbol argentino se adoptaron esas costumbres de ir un día antes a donde están hospedados los clubes previo a un partido importante para alentar al equipo con la famosa "serenata" o "banderazo" que los grupos de animación preparan para la plantilla.


La enorme afición de las Chivas en la Ciudad de México ha realizado también en el aeropuerto estos recibimientos coloridos durante años, pero en los últimos, se han convertido en un blanco de reproches e insultos por los malos resultados.


Está tan equivocado el concepto de la exigencia de los aficionados a sus clubes que lo confunden con el derecho de ir a insultar y agredir a los futbolistas.


Lo ocurrido al Rebaño no es un hecho aislado, tan sólo en este torneo lo vimos con los Rayados, en El Barrial, y con el Toluca en sus entrenamientos en Metepec.


En la Ciudad, en otros torneos también ocurrió con el Atlas en La Madriguera con un grupo de aficionados (la mayoría de las veces) encapuchados como delincuentes y con mantas amenazantes subidas de tono.


¿En qué momento se les dio tanto poder a estos grupos para sentirse con la autoridad de hacer esto?.


En el hotel de Chivas no tenían ni dos minutos los jugadores afuera y les llovieron latas de cerveza, algo que agrava el hecho de combinar la ira con alcohol.


Que el ambiente estaba muy tenso y fue una imprudencia salir tampoco lo discuto, pero eso no les daba licencia de hacer lo que hicieron los barristas al derribar las vallas y destrozar la puerta de cristal del hotel.


Lo peor de todo es que se está arriesgando la integridad física de las personas.


En ese afán de dar la cara, muchos jugadores se exponen inútilmente ante personas que no entienden de razones y van predispuestos a agredir verbalmente, estando tan sólo a un paso de la agresión física.


¿Vamos a esperar a qué ocurra algo más grave para acabar con ello?


Estos barbajanes se sienten inmunes mientras no terminen por erradicarlas completamente.


Aún con medidas no han logrado comportarse y se empeñan en demostrar que no lo harán.


Chivas evidenció que tan solo el 1% de sus grupos de animación respondió al llamado de la credencialización y estos actos sólo crean una ruptura mayor.


Lo cierto es que después de los lamentables hechos en Querétaro han quedado evidenciadas dos situaciones: que el tema del Fan ID, sin duda, es un paso importante para garantizar la seguridad de todos los asistentes, y la otra es que las barras no son necesarias.


No perdamos eso de vista.