Columna David Faitelson | 19-11-2021




Horizonte desolador


El desolador panorama con el que el futbol mexicano termina el 2021 nos hace pensar que nada puede ser peor en el futuro inmediato, pero, cuidado, que este futbol ha sido capaz de sorprendernos una y otra vez.


Derrotas ante Estados Unidos y Canadá, en los dos juegos de mayor nivel competitivo y presión que afrontará México hasta el día en que debute -si así ocurre- en Qatar 2022, un nuevo castigo de FIFA que no le permitirá tener aficionados en las tribunas en los siguientes dos juegos como local de la eliminatoria -Costa Rica y Panamá- que podrían ser claves en sus avances hacia la Copa del Mundo y, ante todo, un futbol que no convence y que no llena a nadie.


En el peor momento para entrar en crisis, México lo ha hecho. Ha perdido confianza en su juego y, de paso, ha perdido confianza en su entrenador y en el proceso. Las cosas, evidentemente, no andan bien.


Pero lo que siempre anda de "maravilla" -léase esto con una gran intención de ironía- es el nivel competitivo de la Concacaf, donde por más que México intente alejarse, éste lo termina atrayendo y llevando al Mundial. Basta recordar aquel tenebroso y dramático paraje del 2013, donde México hizo hasta lo imposible por no ir al Mundial de Brasil y la Concacaf y su nivel terminaron "empujándole" a que lo hiciera.


Lo más preocupante de la situación -a mi entender- es que no exista una autocrítica del entrenador. Gerardo Martino se ha encerrado "en su propio mundo" y en lugar de aceptar la realidad, rechaza el examen de consciencia sobre el descarrilamiento que ha sufrido el futbol de la Selección Mexicana. Martino está viviendo en otra dimensión, una en la que todo está bien y donde solo los resultados no le han acompañado. Se equivoca, porque él mejor que nadie sabe que, con el nivel actual de la Selección, no tiene nada que hacer en Qatar 2022.


Martino necesita, primero, entender que las cosas no van por buen camino y que requiere de una reestructuración de sus ideas futbolísticas y quizá hasta de los jugadores que escoge para tal tarea. Necesita escuchar a quienes le rodean, tener una retroalimentación con la estructura de las Selecciones Nacionales -si eso en realidad existe- y trabajar, meterse de lleno en el poco tiempo que queda de aquí al Mundial.


Sin futbol, castigados por la FIFA por el comportamiento inapropiado de cierto sector de los aficionados, el panorama de México es poco alentador y yo diría que hasta desolador. No tengo duda que de que México estará entre los clasificados a Qatar 2022, pero el problema es que ya no tendrá un escenario donde probarse. Estados Unidos y Canadá han dejado en evidencia que el futbol mexicano no está para competir en los niveles más altos y que el Mundial, con este futbol, será un desperdicio.