Columna David Faitelson | 09-11-2021




Grito de angustia

El "Grita México" terminó siendo un "grito de angustia" del futbol mexicano. Un futbol que buscaba evitar "el contagio" económico y deportivo en los tiempos de una pandemia, se ha contagiado de mediocridad.


Me gustaría decir que el "tormento" acabó y que, dentro de dos semanas, veremos otro nivel, clase y condición de futbol, pero no estoy tan seguro de que ello sea una realidad.


La temporada más pobre -una de las más pobres- en la historia del futbol mexicano concluyó el domingo, con dos equipos como Pumas y San Luis, que recibieron más goles de los que anotaron, colándose a las finales de forma dramática. El nuevo sistema de competencia ha fomentado su mediocridad a niveles extraordinarios. Y la temporada "regular" -con lo de "regular", muy entre comillas- ha propiciado números de espanto: 122 empates en 306 partidos, la mayor parte de ellos, cero por cero, juegos sin trascendencia, con pocas emociones, carencias de goles y de llegadas, equipos que no ligaban tres o cuatro pases, demasiado choque, juego físico y nula espectacularidad. Lo que sucedió en la cancha debe ser un motivo de gran preocupación para Mikel Arriola (Liga MX) y para Yon de Luisa (FMF) y para los 18 dueños de clubes que, de vez en cuando, se reúnen, votan y deciden por este futbol.


Las últimas decisiones que han tomado los "dueños el balón" han sido determinantes para alcanzar la situación actual. Abolir el ascenso y descenso, fue lo peor. Luego, las alteraciones a la forma tradicional de competir, donde parece honrarse la mediocridad cuando 12 de 18 equipos acceden a una instancia final. Lo que ha sucedido era fácil de presagiar. La mentalidad de todos los clubes se ha vuelto conformista, pasiva, mediocre y esa forma de pensar ha permeado, incluso, sobre equipos cuya historia y estirpe no les permite pensar en la relajación competitiva. Las "vacunas" que propusieron los propietarios de clubes terminaron teniendo reacciones adversas que han afectado el producto más importante del juego: la cancha, el nivel del futbol, el espectáculo.


Dicen, algunos especialistas, que el América ha sido el único que puede sentirse "salvado" de la medianía y mezquindad del torneo, pero yo no estoy muy seguro de ello. El América ha dominado un campeonato pobre, donde ha tenido poca oposición y donde ha jugado de la misma forma que sus perseguidores: un futbol que pondera el resultado, que no entretiene, alejado por completo de la espectacularidad y alegría de juego que mandan sus cánones más sagrados. El América fue un "líder" mezquino de un torneo indignante.


¿Qué sigue ahora? ¿Calidad? No, lo que se viene es el morbo. Jugar una Reclasificación a una sola noche con penaltis de por medio en caso de persistir el empate. Las emociones llegarán porque tienen que llegar, pero no de la mano del buen futbol, el talento o las ejecuciones técnicas.


El "Grita México 2021" terminó siendo un "grito de angustia" por el futbol mexicano. Son las primeras consecuencias de las decisiones que han tomado los todopoderosos dueños del balón. Y el problema es que esto podría empeorar aún más de las 17 fechas que hemos atestiguado.