Columna David Faitelson | 05-11-2021




¿Y la ley?

El boletín de la Liga MX sonaba eufórico y orgulloso: "Anoche se desalojaron del Estadio Azteca a 130 personas por el grito homofóbico durante el juego entre Cruz Azul y León". Muy bien. Fueron desalojados... Y la semana que viene... ¿regresan al estadio sin ningún problema? ¿Acaso hay un registro de antecedentes de esos "aficionados"? ¿Hay alguna forma de identificarlos y hasta de ficharlos para que cuando intenten regresar a un juego de futbol se les advierta o condicione? Por supuesto que no. No hay nada. Sólo fueron desalojados.


Y es que no existe un marco jurídico con el cual se puede perseguir o realmente controlar bajo un reglamento o una ley a esos supuestos aficionados al futbol. Los clubes, los estadios, los expulsan de los escenarios y luego, cuando deberían presentarles antes las autoridades -el Ministerio Público- no hay ningún delito que perseguir.


Vamos a entrar, enseguida, a una controversia delicada sobre el tema. Libertad de expresión, derechos constitucionales y la tribuna de un estadio que debe ser libre de cualquier tipo de represión, pero, es evidente que la libertad de una persona termina cuando empieza la de otra. Y yo no puedo entender todavía, como un padre se siente orgulloso de ir al estadio con sus hijos y de pronto atestiguar con ellos este acto deleznable de ciertas personas que van al futbol.


Vivimos tiempos diferentes en el mundo. Tiempos de tolerancia, de respeto, de convivencia, de aceptarnos el uno al otro como somos, como pensamos, como actuamos. Las graderías de un estadio de futbol no pueden ser un escenario de agresión y provocación en aras de la capacidad de sentirnos "libres" y de tener "derechos". La libertad y el derecho de usted termina donde empiezan las mías.


Urge un sistema que le permita a los clubes y a los estadios tener control sobre las personas que acceden a un espectáculo llamado futbol. Credencializarlos, utilizar algún tipo de identificación oficial -la credencial de elector- y generar una forma de guardar los antecedentes de cada aficionado que va al estadio. De la misma forma y, aunque entiendo que esto es más complejo, hay que revisar las leyes sobre comportamiento en escenarios públicos y darle a la autoridad herramientas para poder actuar.


Quiero dejar en claro que no soy un de una línea de represión. Creo en la libertad absoluta y en la capacidad, la inteligencia y el raciocinio de las personas para saber convivir con respeto y valores... ¿Qué sucede cuando eso no existe? ¿Cómo defender los derechos de quienes se ven afectados? Aquí los principales afectados no son la Liga MX, la FMF o la propia FIFA. Aquí los verdaderos afectados son aquellos que van a la tribuna y que tienen que soportar la falta de respeto con el grito y las interrupciones del juego como sucedió el miércoles por la noche en el Azteca.


Desalojar aficionados de los estadios no basta. Hay que encontrar la forma de tener un mayor control sobre ellos, y...por qué no, de ser necesario, llevarles ante la justicia...Vivimos, después y a pesar de todo, en un país de leyes... ¿Dónde esta la ley?