Columna San Cadilla Norte | 12-09-2021



 EL VETO A RAYADOS 

Domingo. Septiembre 15, 1991. El Monterrey arrancaba la Temporada 91-92 como "local" contra el Atlante en el Estadio Marte R. Gómez, en Ciudad Victoria.

Hace 30 años ocurría aquello, luego de que el Estadio Tecnológico recibió un partido de veto después de que en un encuentro de Liguilla del torneo anterior, un aficionado ingresó a la cancha y agredió al árbitro Alfredo Gasso Pérez.

Aquel Monterrey venía de ser "La Aplanadora" con Pedro García y había quedado eliminado en Cuartos de Final de la 90-91 por el Puebla de Emilio Maurer.

Ese 15 de septiembre, a pleno mediodía y con el sol cayendo a plomo, se jugó el primer partido de Liga que dirigía Miguel Mejía Barón a los Rayados y terminó en empate 2-2.

Sólo una semana antes, los albiazules se habían coronado campeones de la Copa México, tras golear por 4-2 a las Cobras de Ciudad Juárez en un partido que, por cierto, sí se disputó en el Tec.

El veto se había estipulado para juegos de Liga, entonces, los Rayados celebraron la Copa en casa y luego, en la Liga, tuvieron que ir a jugar a Tamaulipas. Desde entonces, el Monterrey no ha sufrido un castigo parecido.

Hace poco más de cuatro años estuvieron cerca de que les vetaran el "Gigante de Acero", por la bronca que se armó en las tribunas del BB en las que varios rayados golpearon a otros tantos felinos.

Bueeeno, de hecho, se los vetaron, pero luego la Comisión Disciplinaria levantó la sanción y la dejó en aviso de veto y una multa. No se mantuvo el veto porque los pleitos "no duraron más de dos minutos". ¿Se acuerdan?

Esos incidentes también ocurrieron en una serie de Liguilla, que también terminó en eliminación de La Raya. Si en 1991 cayeron con el Puebla, en el 2017 fue contra los Tigres.

Eeen fin, la cosa es que están por cumplirse 30 años de cuando Rayados fue local en la tierra del Correcaminos.
 
EL ZAFARRANCHO
 
El decir que "sólo" hubo invasión de cancha para golpear al árbitro Gasso Pérez se queda corto.

Realmente, la tarde del 8 de junio de 1991, tras la eliminación de Rayados ante el Puebla, hubo un zafarrancho en el que hubo botellazos, golpes, heridos y detenidos.

Por ejemplo, un niño sufrió una herida en la cabeza, producto de un botellazo, un elemento de seguridad, tuvo una herida en la oreja izquierda y hubo otro más delicado, por lo que fue trasladado al hospital, tras otro botellazo en la nuca.

Es más, en la cédula hasta se consignó el robo de un balón.

Todo ocurrió justamente cuando el pseudoaficionado que entró a agredir al silbante trató de huir regresando a las tribunas y hasta allá lo persiguieron policías y guardias, para empezar una batalla campal.

Según el reporte de Seguridad Pública del Estado de aquel entonces, el hombre de unos 25 años que quiso golpear a Gasso Pérez fue identificado como Pedro Lucio Nerio.

Gasso le debe a Germán Ricardo Martelotto y a Héctor Becerra que no haya pasado a mayores, porque entre los dos jugadores de La Raya y un policía que ingresó al campo, lo separaron del agresor, que alcanzó a darle una patada y un puñetazo.

Por aquellos tiempos, los partidos se jugaban a las 5 de la tarde, bueeeno, pues los árbitros no pudieron salir del Tec sino hasta casi dos horas después de terminado el juego.

Peeese a tooodo esto, cuando entrevistaron a Fernando Arredondo, que era vice de Rayados, el directivo no pensaba que lo ocurrido fuera para un veto.

"Vamos a ver qué decide la Comisión Disciplinaria, pero no creo (que haya veto), porque nosotros no tenemos ninguna amonestación de veto'', dijo.

Síganle...
 
PLEITO CASADO
 
La serie entre el Puebla y Rayados en aquella Liguilla de la 90-91 tiene su historia.

Para empezar no mucho tiempo antes, se habían enfrentado en la Copa México y los de La Franja eliminaron al Monterrey, pero con polémica de por medio.

Era la época de Emilio Maurer, que así como despachaba en el Puebla, lo hacía como presidente de la Primera División. Ocurrían sospechosos apagones en partidos, cuando parecía que el rival dominaba a los Camoteros en el Cuauhtémoc y abundaban las suspicacias sobre el arbitraje, entre otras cosas.

De hecho, el Monterrey había protestado de manera enérgica y formal el trabajo del árbitro central Marco Antonio Miranda en el juego de ida de Cuartos de Final de esa Liguilla de la 90-91, que había perdido por 4-0 en el Cuauhtémoc.

Ese Miranda era el mismo que pitó, cuando el Puebla había eliminado al Monterrey en la Copa México de 1988.

La impugnación hizo enfurecer a Maurer que no se cortó nadita al responder a las acusaciones.

"Son tan estúpidos que no creo que sean competencia de nadie'', declaró.

Bueeeno, pues en aquel entonces, en los pasillos de la FMF se rumoraba que el Monterrey estaba dispuesto a negociar que, tras lo ocurrido en el Tec, no vetaran el estadio, a cambio de retirar la queja sobre Miranda.

Lo cierto es que el veto se mantuvo...
 
'LES SALIÓ BARATO'
 
El Monterrey no se salvó, la FMF les recetó un partido de veto y todavía les mandó decir que "les salió barato".

A la directiva de La Raya les dijeron que ni le movieran a nada, porque lo que había ocurrido, en otro momento, se había sancionado con mínimo dos juegos y en algunas ocasiones se habían dado hasta cinco partidos de veto.

Y fue cuando se revelaron detalles que no se conocían del incidente y que habían sido consignados en la cédula.

Para empezar, Gasso Pérez detalló que le habían dado una patada en el estómago y un puñetazo en el pecho, eso se sabía, peeero se detallaba que hubo un segundo intento de agresión.

Y realmente existían antecedentes que confirmaban lo que en la FMF le decían a Rayados.

Una temporada antes, a Tigres le vetaron dos partidos el Estadio Universitario, cuando dos aficionados entraron al campo e intentaron agresor a José Refugio Ramírez y un objeto que arrojaron desde la tribuna le pegó a un juez de línea.

Por aquellos años, al León le vetaron dos juegos el Nou Camp y al Tampico otros cinco el Estadio Tamaulipas, por incidentes similares.

Eeeso sí, cuando un aficionado había invadido la cancha del Cuauhtémoc para tumbar unas vallas publicitarias, nooo recibió castigo alguno.

Por cierto, aquella impugnación de Rayados sobre el arbitraje de Miranda no procedió y ni investigación hubo sobre el silbante.