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Columna San Cadilla Reforma | 12-07-2021



SEÑORES SOLAPADORES

Lo de la Concacaf y sus árbitros ya raya en el insulto.


Hace unos meses nos estremecía la fractura de Antonio de Jesús López en el partido entre América y Olimpia en la "Concachampions", mientras que el sábado en la noche todos nos quedamos fríos al ver noqueado a Hirving Lozano tras el brutal impacto de su rostro contra la rodilla del portero trinitario Marvin Phillip, en el arranque de la Copa Oro.


De mega escándalo que el árbitro costarricense Ricardo Montero dejó seguir las acciones del partido sin autorizar la atención urgente al "Chucky", como dicta el protocolo en cualquier lado del planeta, menos en Cocacaf, aparentemente.


Otro silbante tico, Henry Bejarano, fue quien pasó por alto la escalofriante lesión de Chucho López.


Aquella noche de "Concachampions", un enardecido Guillermo Ochoa acudió a la conferencia de prensa para tundir bien y bonito a la Concacaf, ya que los torneos del organismo parecen más una pelea de la UFC que futbol organizado.


El sábado, desde Hiroshima (en donde el Tricolor Olímpico entrena), Memo colgó un tuit con tres emojis de enfado, en el que arrobó a la Concacaf y a su presidente Víctor Montagliani.


El pleito está cantado. Yo soy #TeamMemo.


Y desde acá mis mejores vibras para Lozano #FuerzaChucky.

VALIENTES 'INCONDICIONALES' 

 

Paradójicamente, los "incondicionales" son los que condicionan la asistencia de México a la próxima Copa del Mundo.


Esos aficionados que abarrotan los estadios en EU y en cualquier plaza en la que se pare la Selección Mexicana, a quienes no les importa gastar todos sus ahorros con tal de cobijar a su equipo, los que serían capaces de pagar hasta por un partido contra los Valedores de Iztacalco, todos ellos son los que tienen contra las cuerdas al cuadro que supuestamente aman.


La FMF ya no sabe cómo frenar el alud, porque eso es este incontrolable grito homófobo que ya tuvo una primera consecuencia en la sanción impuesta por la FIFA para que la Selección Mayor o el resto de los representativos jueguen a puerta cerrada los dos próximos partidos oficiales.


Lo peor es que no hay campaña que pueda combatir la necedad de la gente de seguir entonándolo.


Hoy, tristemente, puede más la rabia que la conciencia del enorme daño que sufre la Selección Mexicana y toda la industria por esta conducta.


Me dicen que en la Copa Oro, donde ya se escuchó el gritito, debería ser la Concacaf la que imponga las respectivas medidas disciplinarias, pero en escasos dos meses, la FIFA no se tentará el corazón en la Eliminatoria Mundialista.


No quisiera escribirlo, pero así es: hoy el mayor enemigo de México es México.