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Columna San Cadilla Reforma | 14-07-2021



 NI COMO AMIGOS

Aunque ya era un strike cantado, cuando ocurrió no dejó de ser horroroso.


Finalmente, la semana pasada se acabó la relación entre Jaime Ordiales y Álvaro Dávila, y de acuerdo con amigos cercanos a esta dupla directiva, la despedida fue más fría que un témpano de hielo.


A Ordiales le cayó como bomba que en diciembre pasado sus (nuevos) jefes le comunicaran que el ex presidente de Morelia iba a llegar a Cruz Azul; aparentemente se la pintaron muy bonita, que ambos iban a trabajar en armonía, que las decisiones iban a ser compartidas, pero nanay narices.


Era de esperarse que los señores que tomaron el poder en Cruz Azul tras la graciosa huida del hoy prófugo Guillermo Álvarez Cuevas iban a tratar de borrar su legado tan pronto como fuera posible, pero con Ordiales -llegado bajo el auspicio de Billy y sus secuaces-, se pasaron de gachos.


El primer golpe que le asestó Dávila a Ordiales fue el tema de Hugo Sánchez, pues el cantautor fue quien echó por tierra el contrato de Hugol. A unas horas de que le enviaran los boletos de avión al Pentapichichi para viajar a la Ciudad de México y tomar el timón que había dejado botado Robert Dante Siboldi, en cuestión de minutos Alvarito convenció a los directivos de que era mucho dinero, sin garantía de título y que mejor dieran por terminada la relación (antes de empezarla).


Ya saben cómo acabó la novela, Ordiales fue el malo de la película y Dávila ni siquiera se apareció porque en aquel diciembre de 2020 aún no era presentado.


Ordiales, quien durante años llevó el área deportiva del América en la era del tristemente célebre Michel Bauer, se sintió igual de relegado que en aquellos tiempos en que lo hicieron a un lado para darle entrada a Luis Roberto Alves "Zague", aunque tenía el título de vicepresidente ya no le consultaban nada y de contrataciones ni hablamos.


Ahora en Cruz Azul, Dávila fue tomando en control poco a poco, incluso ha llevado a su gente para que lo apoye y ya saben que cuando se trata de dinero, la cosa se ponen tensa, porque uno tiene una opinión sobre lo que se debe hacer con el presupuesto y los refuerzos, y otro tiene otra idea, incluso, para ser más claros, cada uno trabaja y escucha a promotores diferentes.


Así que Jaime Ordiales comenzó a sentirse relegado, sin voz ni voto, y antes de que lo pusieran junto a las macetas en el pasillo de la oficina, mejor dijo ahí nos vemos.


Ahora viene lo bueno para Álvaro Dávila, quien tendrá que cumplir con aquello de que va a armar un Cruz Azul de época, por lo pronto tiene el reto de que gané 2 títulos seguidos.


A ver si es cierto.

 

ARROPA REYNOSO A TODOS

 

Ya les conté el torneo pasado sobre la forma en que Juan Reynoso se ganó a todos en Cruz Azul con su trato humano a prueba de todo.


Pues bueno, sepan ustedes que, aun con el título ya en la vitrina y aunque podía haber ignorado al protagonista de este texto, el entrenador de los celestes dejó patente lo tipazo que es.


¿De quién les hablo?


A pesar de que Lucas Passerini estaba bien perfiladito para irse de La Noria como parte del pago a Xolos por el pase de Ignacio Rivero, sepan ustedes que en los primeros días de pretemporada celeste, el entrenador no dejó de animar al delantero argentino, haciéndolo sentir parte del grupo hasta el último minuto de su estancia como celeste y como lo hizo con todo el plantel el torneo pasado, incluso con los chavitos que subieron de vez en vez para completar al equipo cuando había huecos por lesiones o enfermos de Covid-19.Si sigue así, que a nadie le extrañe que La Máquina contienda por el título otra vez. 

¿Y LOS SOCIOS, APÁ?


Chido que vuelve el futbol al Estadio Olímpico Universitario luego de 16 largos meses.


Chido que ya es este sábado y que le toca a las chicas de Pumas Femenil.


Chido el nuevo sistema de venta de boletos digitales de Pumas.


Ya están vendiendo -o intentando vender porque ayer se les cayó el sistema como 8 mil veces-, para el regreso del futbol a Ciudad Universitaria.


Gacho porque es la hora en que no se han tomado la mínima molestia de pelar a sus socios.


Gachísimo porque esos socios que le dieron su confianza a la actual directiva llevan más de un año en el olvido y no saben qué va a pasar si acaso quieren volver el sábado a la Zona Puma...


¿Podrán hacerlo? ¿Tendrán que comprar boletos como cualquier aficionado que nunca ha pagado una cuota anual?


En esta pandemia, el Club Universidad ha olvidado la definición de la palabra club... y a sus socios de paso.