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Columna San Cadilla Mural | 11-07-2021



 Por la segunda corona 

A sus 40 años de edad, Elizabeth Alexandra Mary (Londres, 21 de abril de 1926) fue testigo del primer y único título que ha ganado la Selección Inglesa de futbol.

Ocurrió un 30 de julio de 1966 ante la ovación de 96 mil 924 aficionados que por fin veían en Wembley un campeonato que refrendara su etiqueta de inventores del futbol.

Para entonces, Elizabeth Alexander ya había sido coronada como Reina de Inglaterra el 2 de junio de 1953, bajo el nombre de Isabel II.

Hoy, la Reina, 55 años después de lo sucedido en 1966 podría celebrar otro campeonato en el mismo escenario en el cual entregó el trofeo Jules Rimet al capitán Bobby Moore, luego de vencer a Alemania en tiempo extra por 4-2.

A sus 95 años tendría el privilegio de ser testigo presencial en el mismo lugar de dos conquistas de prestigio para el conjunto nacional, que al igual que en aquella ocasión, se instala por primera vez en la Final de una Eurocopa al enfrentar a Italia.

Y si bien el título que Inglaterra se puede adjudicar no es una Copa del Mundo, la Euro sería un bálsamo para el proyecto inglés.

La organización de aquel Mundial de 1966 era un tema pendiente en la agenda de un país profundamente futbolero, por lo cual se disputó la sede en 1960 con España y Alemania Federal, y pese a que se le atribuye el mérito de ser el elegido al entonces presidente de la FIFA, Sir Stanley Rous, con el argumento de festejar el centenario de la Federación Inglesa de Futbol, la influencia de la Reina fue de gran peso para llevar el Mundial a territorio británico.

En aquel Mundial, hay una leyenda urbana que no trascendió porque no hay pruebas que así lo consignen, y se trata de la afrenta del capitán de la Selección de Argentina, Antonio Rattin, quien fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein.

Supuestamente, al irse rumbo al vestidor, Rattin, en una muestra de rebeldía se sentó en la alfombra roja de la reina Isabel, poco después se levantó, estrujó la bandera inglesa que estaba colocada en uno de los tiros de esquina y encaró a los aficionados ingleses que lo insultaban por tal actitud al tiempo que le arrojaban cerveza.

Todo es parte de la leyenda, porque el único que se ha encargado de hablarlo es Rattin en algunas entrevistas, en una historia cada vez la distorsiona más.

"Entraron los dirigentes de FIFA al campo de juego, yo me senté en la alfombra roja de la Reina a ver 10 minutos de futbol. Luego me fui para el vestuario y cuando pasé por el banderín del córner, retorcí la bandera inglesa que flameaba. Los insulté, me tiraron latas de cerveza", relata el ex jugador en la serie documental "El futbol es historia".

Posteriormente, la Reina observaría en la Final de Wembley el dramático partido entre Inglaterra y Alemania, y cómo en el tiempo complementario, Geoff Hurst anotó el famoso "gol fantasma" en el cual su disparo pegó en el travesaño y rebotó hacia fuera, pero el abanderado soviético Tofik Bakhramov le indicó al árbitro suizo Geoff Dienst que el balón había picado dentro.

De haber existido el VAR posiblemente la historia pudo cambiar porque en ese momento el marcador estaba empatado 2-2.

Han pasado 55 años de aquella batalla en Wembley, y hoy la Reina Isabel tiene la posibilidad de celebrar otro título con la Selección de Inglaterra.