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Columna San Cadilla Mural | 27-06-2021



El crack que nunca jugó al futbol

 

 

Carlos Henrique Raposo (Río Pardo, Brasil; 1963) era un crack de mentira.


De él no existen registros históricos de su carrera, mucho menos algún recuerdo en la memoria de los aficionados o sus propios compañeros de equipo.


El jugador brasileño era considerado un crack -al menos él así se vendía- que pasó por varios equipos de su país y del extranjero en una trayectoria de más de 20 años... con un solo partido jugado.


Tal acontecimiento lo acredita como el futbolista más farsante del futbol mundial.


 

 

ENGAÑADOS

 

Henrique Raposo tiene una trayectoria que envidiaría cual jugador.


En el futbol brasileiro jugó, ejemmm... perdón, estuvo en los planteles del Botafogo, el Flamengo, el Vasco da Gama, el Bangu y el América FC.


La primera vez que salió de su país fue para jugar nada más y nada menos que en nuestro futbol mexicano con el Puebla, después estuvo en Estados Unidos con El Paso Patriots y hasta emigró al Viejo Continente con el Ajaccio en Francia, donde en un entrenamiento pasó lo que él tanto temía, aunque su viveza lo salvó.


"El estadio era pequeño, pero estaba lleno de hinchas. Creía que sólo entraba a saludar a los simpatizantes, pero había infinidad de balones. Teníamos que entrenar. Se iban a dar cuenta de que era horrible. Empecé a agarrar pelota por pelota y se las pateaba a los hinchas mientras al mismo tiempo saludaba y besaba el escudo de la camiseta. Los aficionados enloquecieron, pero los dirigentes se agarraban la cabeza porque los hinchas se llevaron de recuerdo todos esos balones. Tiré como 50 y no quedó ni uno", dijo Henrique.


 

 

ESTAFADOR

 

Pero, ¿cómo conseguía ser contratado? Su inverosímil historia surgió cuando pidió probarse con el Botafogo, donde jugaba uno de sus amigos. Les hablaba de sus magníficas condiciones y por ser brasileño y contar con el aval de su amigo, no ponían en duda su palabra aunque no lo vieran jugar. Una vez con contrato en el club, comenzaban sus artilugios para cobrar y vivir la vida de un futbolista profesional.


"Iba a los entrenamientos y a los pocos minutos de ejercicios me tocaba el muslo o la pantorrilla y pedía ir a la enfermería. Durante 20 días estaba lesionado y en esa época no existía la resonancia magnética. Cuando los días pasaban, tenía un dentista amigo que me daba un certificado de que tenía algún problema físico, y así pasaban los meses. En Botafogo creían tener en mí un crack... y era objeto de misterio", reveló el mismo Henrique en una entrevista.


"Firmaba el contrato de riesgo, el más corto, normalmente de unos meses. Recibía las primas del contrato y me quedaba allí durante ese periodo".


 

 

APODO

 

Lo llamaban el "Káiser" por su parecido físico a Franz Beckenbauer, con un apodo así, su mentira crecía, tanto que además de que sus amistades dentro de los equipos que lo "recomendaban", también tenía un sector de la prensa que escribía notas falsas hablando de sus inigualables dotes, algo que le sirvió para contratarse con los equipos del extranjero.


"No sabía jugar ni a las cartas. Tenía un problema con el balón. En una disputa al mayor mentiroso, Pinocho perdería con "El Kaiser". Es un gran amigo, una excelente persona. Todo el mundo lo quería mucho", decía su compañero del Vasco Da Gama, Ricardo Rocha.


 

 

DE PELÍCULA

 

Su historia dentro del futbol ha sido tan excepcional y de no creerse que hicieron una película documental sobre su caso.


La producción cinematográfica tiene por nombre "Kaiser: The Greatest Footballer Never to Play Football (Kaiser: El mejor futbolista que nunca jugó futbol") y se estrenó en 2018.Carlos Henrique Raposo (Río Pardo, Brasil; 1963) era un crack de mentira.


De él no existen registros históricos de su carrera, mucho menos algún recuerdo en la memoria de los aficionados o sus propios compañeros de equipo.


El jugador brasileño era considerado un crack -al menos él así se vendía- que pasó por varios equipos de su país y del extranjero en una trayectoria de más de 20 años... con un solo partido jugado.


Tal acontecimiento lo acredita como el futbolista más farsante del futbol mundial.

 

ENGAÑADOS

 

Henrique Raposo tiene una trayectoria que envidiaría cual jugador.


En el futbol brasileiro jugó, ejemmm... perdón, estuvo en los planteles del Botafogo, el Flamengo, el Vasco da Gama, el Bangu y el América FC.


La primera vez que salió de su país fue para jugar nada más y nada menos que en nuestro futbol mexicano con el Puebla, después estuvo en Estados Unidos con El Paso Patriots y hasta emigró al Viejo Continente con el Ajaccio en Francia, donde en un entrenamiento pasó lo que él tanto temía, aunque su viveza lo salvó.


"El estadio era pequeño, pero estaba lleno de hinchas. Creía que sólo entraba a saludar a los simpatizantes, pero había infinidad de balones. Teníamos que entrenar. Se iban a dar cuenta de que era horrible. Empecé a agarrar pelota por pelota y se las pateaba a los hinchas mientras al mismo tiempo saludaba y besaba el escudo de la camiseta. Los aficionados enloquecieron, pero los dirigentes se agarraban la cabeza porque los hinchas se llevaron de recuerdo todos esos balones. Tiré como 50 y no quedó ni uno", dijo Henrique.

 

ESTAFADOR

 

Pero, ¿cómo conseguía ser contratado? Su inverosímil historia surgió cuando pidió probarse con el Botafogo, donde jugaba uno de sus amigos. Les hablaba de sus magníficas condiciones y por ser brasileño y contar con el aval de su amigo, no ponían en duda su palabra aunque no lo vieran jugar. Una vez con contrato en el club, comenzaban sus artilugios para cobrar y vivir la vida de un futbolista profesional.


"Iba a los entrenamientos y a los pocos minutos de ejercicios me tocaba el muslo o la pantorrilla y pedía ir a la enfermería. Durante 20 días estaba lesionado y en esa época no existía la resonancia magnética. Cuando los días pasaban, tenía un dentista amigo que me daba un certificado de que tenía algún problema físico, y así pasaban los meses. En Botafogo creían tener en mí un crack... y era objeto de misterio", reveló el mismo Henrique en una entrevista.


"Firmaba el contrato de riesgo, el más corto, normalmente de unos meses. Recibía las primas del contrato y me quedaba allí durante ese periodo".

 

APODO

 

Lo llamaban el "Káiser" por su parecido físico a Franz Beckenbauer, con un apodo así, su mentira crecía, tanto que además de que sus amistades dentro de los equipos que lo "recomendaban", también tenía un sector de la prensa que escribía notas falsas hablando de sus inigualables dotes, algo que le sirvió para contratarse con los equipos del extranjero.


"No sabía jugar ni a las cartas. Tenía un problema con el balón. En una disputa al mayor mentiroso, Pinocho perdería con "El Kaiser". Es un gran amigo, una excelente persona. Todo el mundo lo quería mucho", decía su compañero del Vasco Da Gama, Ricardo Rocha.

 

DE PELÍCULA

 

Su historia dentro del futbol ha sido tan excepcional y de no creerse que hicieron una película documental sobre su caso.


La producción cinematográfica tiene por nombre "Kaiser: The Greatest Footballer Never to Play Football (Kaiser: El mejor futbolista que nunca jugó futbol") y se estrenó en 2018.