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Columna San Cadilla Norte | 04-04-2021



El 'repre' que se volvió presidente

Era frecuente ver a Manuel Velarde en El Barrial, por los rumbos de Zuazua, en el Estadio Universitario, en el Tecnológico y hasta en el BBVA en sus primeros años.

Siempre cerca de sus clientes, que podían ser futbolistas o directores técnicos, también se le podía observar charlando frecuentemente con directivos de Rayados y Tigres.

No era de llamar tanto la atención, pero de alguna manera se hacía notar, saludaba atento, se portaba amable. Era un representante muy conocido, de los pocos agentes certificados de FIFA en México.

En Tigres tuvo jugadores como Édgar Hernández, Jesús Palacios, Blas Pérez y también trabajó con el director técnico Mario Carrillo.

En Rayados por años vio los intereses de Aldo De Nigris, Christian Martínez y Luis Pérez, por ejemplo. A estos últimos dos los terminó "llevando" a Chivas.

Es más, todavía en el 2015 fue quien negoció la llegada de Antonio Mohamed al Monterrey y el que también vio la extensión de contrato al año siguiente.

Siempre ligado a Greg Taylor en la agencia Pro Manage, la misma que fue señalada en el reportaje del periodista Amir Ibrahim llamado "El Cártel del Gol".

Tras una investigación, Ibrahim explicó que la empresa compraba jugadores a un precio muy bajo y los vendía hasta 100 veces más caros. Velarde, por tener licencia de FIFA, es el que aparecía en las operaciones.

Bueeeno, pues hoy Manuel Velarde será rival de Tigres, porque está convertido en el presidente deportivo del Querétaro, club en el que invirtió el año pasado y lo adquirieron de Grupo Caliente.
 
Oscuro pasado

 
Según las propias declaraciones de Manuel Velarde, hace tres años dejó de ser representante de jugadores. De esa manera, ha evitado los cuestionamientos sobre un posible conflicto de interés al ser directivo.

Lo que consta es que antes de ser presidente del Querétaro, fungió como directivo del Atlante, en el Ascenso MX. Y con los Potros no dejaron muy buenas cuentas.

Al Atlante lo habrían comprado en unos 10 millones de dólares por allá del 2018. Al cabo de dos años se fueron de Cancún dejando una estela de deudas que quién sabe si alguna vez liquidaron.

El año pasado abandonaron la Riviera Maya para irse (con todo y jugadores) a Querétaro. Digamos que lograron el ascenso, a su manera. Tomaron a los Potros y los convirtieron en Gallos.

El problema es que al irse ni liquidaron ni indemnizaron a, por lo menos, 26 empleados que los demandaron laboralmente. Entre ellos hubo personal administrativo, de limpieza y hasta jardineros, a los que debían meses de salarios.

Llegó a haber una reunión con los quejosos, pero Velarde se salió fácil "debo, no niego, pago, no tengo".

Los nuevos dueños tuvieron que hacerse cargo...

Cuestionado presente

 
Y si en Cancún dejaron deudas, según las demandas de los ex empleados, en Querétaro ya dicen que están atrasados en pagos.

Allá por Santiago de Querétaro, por los rumbos de la Peña de Bernal, existen reportes de que oootra vez traen deudas. Aunque Velarde ya salió a decir que NO le deben nada a los jugadores ni al personal administrativo del club,
 
Eso sí, de los cuestionamientos que no se salva es del paso del equipo. En la cancha les ha ido muy mal.

El torneo pasado quedaron en penúltimo lugar con 13 míseros puntos en 17 partidos. La apuesta por Álex Diego y jugar con el Atlante en Primera no jaló. Trajeron a Héctor Altamirano y pues han tenido leve mejoría.

Nomás porque heredaron un promedio decente no van a pagar multa este año, pero a este paso el próximo son candidatos a tener que soltar los millones.

Está claro que si antes, en sus tiempos como representante, Velarde y sus socios acostumbraban comprar barato para hacer negocio, como directivos la estrategia deberá cambiar para hacer equipos competitivos.

A menos que la tirada sea otra. ¿Lo dije o lo pensé?