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Columna San Cadilla Reforma | 04-02-2021



LA VENGANZA DE BRIZIO

La venganza es un plato que se come frío ¿o no mi querido Arturo Brizio Carter?

El actual presidente de la Comisión de Arbitraje no solo fue un excelente colegiado, mundialista y uno de los mejores de todos los tiempos, y para los que no lo sepan también estudio la carrera de Derecho, y pronto se convirtió en uno de los mejores litigantes del País.

Si alguien conoce las leyes de cabo a rabo ese es Brizo Carter.

La primera vez que echaron a Adalid Maganda nunca imaginaron que el colegiado, que está obsesionado con ser un árbitro, les iba a sacar a relucir un tema de discriminación racial y que los acusó de llamarlo "pinche negro". Hace muchos años en la citada Comisión, la mayoría de los árbitros se llevaban muy pesado -por decirlo de alguna manera-, y esto lo trasladaban al terreno de juego, ¿o ya se les olvidaron las frases que se decían entre jugadores y hombres de negro?

"¿Ya ves lo que te pasó por andar cog... fuera de las cobijas?", le dijo un silbante a Carlos Hermosillo cuando le dio una parálisis facial. El goleador se echó a reír y solo movió la cabeza, porque el código de ética de aquellos años indicaba que lo que pasaba en la cancha, se quedaba en la cancha.

"Si quieren platicar, mejor váyanse al Vips", le recriminó un día Miguel Herrera a otro árbitro que tenía un fuerte diálogo con un jugador. La respuesta del hombre de negro fue una sonrisa y dijo: "ya me la aplicaste 'Piojito', bien bajada".

Hoy las cosas son diferentes, todos tienen que hablarse con respeto, Brizio Carter se dirige a todos de usted, incluso a las mujeres les dice damas y como tal las trata.

Por eso cuando llegó la demanda de Maganda y la huelga de hambre con la que los exhibió, se la tragó. Apeló a su buen juicio, al armado de un amplio expediente, que le permitiera a la Comisión de Arbitraje contar con pruebas claras para que nadie tenga duda de que a Adalid se le corrió por falta de aptitudes y no por el color de su piel.

Es cierto que para otros árbitros han tenido paciencia, les ha perdonado sus fallos y aunque han recibido castigos tienen segundas, terceras y cuartas oportunidades.

Maganda debió haber sido más estricto con su persona, entrenar el doble, trabajar extra, pedir asesoría externa. Todavía me acuerdo con cuánto respeto se dirigía a los miembros de la AMA, encabezados por Roberto García Orozco, José Luis Camargo y Paco Chacón. Aquella tarde en que se reunieron en un hotel del Sur de la Ciudad, el colegiado afromexicano era un soldado, su SanCa de Oro se acercó para pedirle más datos de la junta donde se fraguaba el paro que tuvo en vilo a la Liga, y no soltó ni una palabra.

A aquellos hombres, que eran grandes exponentes del arbitraje debió acercarse para pedirles ayuda.

Hoy saca a relucir otros temas, que solo son para el cotilleo interno, que suenan a frustración, "ellos hacen y deshacen y a mí me castigan, no me perdonan nada".

Y ahora resulta que hasta Felipe Ramos Rizo sale a decir que se trata de una venganza, cuando hace apenas unas semanas fue de los primeros en pedir su cabeza. En su cuenta de Twitter puso: "Hay que darle las gracias, Adalid no está para arbitrar en la Liga MX".

También Marco Antonio Rodríguez fue severo en sus comentarios.

Hoy les digo que el caso de Adalid está perfectamente armado por los abogados de la FMF, Brizio Carter lo hizo perfecto, sacó el colmillo a flote, no hay un solo cabo suelto, como lo hacía en sus épocas de gran litigante.

Pero bueno, la cosa no para aquí. Síganle.
 
NO QUEDARÍA NADIE

 
Les dije y les cumplí: ya se empezaron a poner buenos los guamazos entre Adalid Maganda y la Comisión de Árbitros, es más, están mucho mejores que los de una pelea del "Canelo" Álvarez.

Los primeros trancazos fueron en forma de trapitos al sol: que si Mauricio Morales es un borracho y organiza fiestas con sus consentidos o que si Adalid es un incompetente para arbitrar (ojo, a decir de los involucrados).

Pero no me quiero meter en ese tema.

Entre que si son peras o manzanas, lo cierto es que si la Comisión de Árbitros aplica el mismo criterio que le dejaron ir a Adalid con muchos de sus silbantes, pronto se incrementarán -y gaaacho- las cifras del desempleo.

Porque nadie, absolutamente nadie podrá negarme que los demás colegiados también cometen errores, algunos de ellos demasiado grotescos, incluso en Finales.

Por ahora, les refrescaré la memoria con uno de esos ridiculazos. ¿Recuerdan a Jonathan Hernández Juárez, aquel que alteró la cédula arbitral tras permitir cuatro cambios en un Necaxa-Monterrey?

Pues bien, a pesar de que le aplicaron todo el rigor y lo pusieron de patitas en la calle, la realidad es que al poco tiempo encontró chamba ¡en la misma Comisión de Árbitros!

Sí, a pesar de que mostró escasa capacidad arbitral y que dejó a sus jefes en ridículo, acabó como AVAR en la Liga MX.

Repito, si nos vamos a poner así de estrictos, al rato va a haber tan pocos árbitros que en una de esas hasta le devuelven la chamba a Maganda... o yo debuto de silbante.