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Columna San Cadilla Reforma | 18-11-2020



DARÁN PELEA

En Cruz Azul cayó de sorpresa el anuncio de Chivas de que pedirían la inhabilitación de Ignacio Rivero por la lesión que le causó a Alexis Vega, el domingo en el amistoso entre el Tri Sub 23 y La Máquina.

Mi Judas de La Noria, que anduvo ese día asoleándose en el CAR, me contó que les causó sorpresa el videito de Ricardo Peláez, director deportivo de Chivas, porque a parecer de la banda celeste, en ningún momento se observó que la entrada fuera de mala leche.

Es más, mi juditas me aseguró que la barrida va buscando el balón y es el propio Vega el que se atoró en el pasto, lastimándose.

"Mira SanCa, la verdad esa petición no tendría que pasar porque pues fue un amistoso con una Selección, no hay manera de que avance una posible sanción" me comentó mi Judas, aunque luego hizo una pausa, suspiró y remató diciéndome "pero ya sabes cómo es la Disciplinaria..."
 
Y bueno, ya luego de que la Comisión "Displicinaria" abriera la investigación contra Rivero, otro de mis Judas celestes me aseguró que en el club no se van a quedar a esperar a que aparezca otro video anunciando que Peláez se salió con la suya.

"Te lo digo de una vez... si salen con que hay sanción, lo vamos a apelar, porque no fue de mala fe y ni falta se marcó", apuntó.

Así que ya veremos cómo termina esta historia porque por mucho que Chivas que haya chillado, en Cruz Azul están seguros de su caso y me advirtieron que no se van a dejar.

SIN MINUTOS... Y DE PASEO

 
Y en otros asuntos de la poderosa Máquina celeste, dejen les platico que quien de plano ya cuenta los minutos para largarse de Cruz Azul es Pablo Daniel Ceppelini.

El charrúa no sumó un solo minuto en este Guardianes 2020 y luce muy difícil que tenga actividad en la Liguilla, por lo que ya de plano anda viendo a dónde irse, según me contó mi Judas Celeste a quien tanto quiero.

Yo creo que por eso a Ceppelini le valió gorro lo que se dijera y de plano se lanzó este fin de semana a Nueva York para aprovechar los 3 días de descanso que el señor Robert Dante Siboldi Badiola les dio tras la derrota con Pumas.

El uruguayo llegó a La Máquina con la etiqueta de que era el mejor pasador en la Liga colombiana, en donde militaba con el Atlético Nacional -y conste que lo dijo el propio Siboldi-, pero la neta es que nunca cuajó aquí.

Lo peor fue que en este torneo lo más memorable que hizo fue prestarle su depa al zaguero Alan Mozo, de Pumas, para armar una pachanga en plena cuarentena.

Semejante "acto de camaradería" provocó que Siboldi lo mandara a la Sub 20 y ahí estuvo exiliado un rato, hasta que volvió a la banca del primer equipo en los últimos partidos, pero el técnico ni lo peló.

Por eso a Ceppelini ya no le importó concentrarse en el reto de ser campeón y mejor se dio vida de ídem en la Gran Manzana, antes de volver y pasar a convertirse en moneda de cambio por algún otro bult... perdón, otro crack que tome su lugar.

ADVERTIDOS ESTÁN...

 
En el América tundieron a Gerardo Martino y a la Selección Mexicana el día en que se lesionó Guillermo Ochoa.

Miguel Herrera no dudó en tomar el micrófono para defender a ultranza al preparador físico azulcrema, Giber Becerra, y cargarle la responsabilidad de la lesión de Memo al trabajo en los microciclos del Tricolor.

Pero me dicen que no todos en el Nido estaban igual de seguros que El "Piojo", de que la culpa era del "Tata".

Y es que Memo Ochoa era uno de los jugadores que tomaba entrenamiento personalizado tras salir de las instalaciones de Coapa.

Claro que aquello era una muestra de profesionalismo, ya que lo único que quería el guardameta era mejorar sus condiciones físicas para estar vigente mucho más tiempo, sobre todo ahora que apunta a ir a una quinta Copa del Mundo.

En el América no veían del todo bien este entrenamiento personalizado, ante el riesgo de una lesión.

Total que Memo se convirtió en uno más de los soldados caídos en el torneo, y mientras El "Piojo" atendía al "Tata", en el club prefirieron poner manos a la obra, y le prohibieron a toda la plantilla entrenamientos por fuera.

Nadie, pero naaadie puede acudir a una sesión de entrenamiento, a menos que ésta sea supervisada por los preparadores físicos azulcremas. Los futbolistas ya fueron avisados.

Sobre advertencia, no hay engaño, chamacos...

¡AVÍSENLE!

 
Como balde de agua fría le cayó a Julio Furch la noticia de que tiene las horas contadas como jugador de Santos Laguna.

Sin decirle ¡agua va!, al goleador le soltaron de golpe y porrazo la versión que se anda manejando desde hace varios días en la cual se asegura que el técnico Diego Cocca lo quiere como refuerzo de su maltrecho y alicaído Atlas, y que ya habló del tema con los altos directivos de Grupo Orlegi, dueño de los 2 equipos.

Al más puro estilo de lo que hacía América con el Necaxa hace un par de décadas, Cocca se avispó para empezar a moverse, pues sabe bien que Furch es garantía en la ofensiva -Lleva 64 goles en 4 años con Santos-, y ha sido un hombre fundamental en los logros del equipo de La Comarca en ese lapso.

Mi judas lagunero me dijo que Julito está bien sentido por la forma en que se está manejando el asunto, pues en lugar de estar concentrado en echar al Pachuca el sabadaba en la Repesca, anda en la incertidumbre de saber si tiene que ir buscando casa en Guadalajara o qué...

Poco ayuda que Furch tenga contrato hasta el Clausura 2022 si de todas formas lo tratan como si fueran a echarlo...