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Columna San Cadilla Mural | 15-11-2020



El día que Jorge Vergara quiso comprar al Atlético

Hoy se cumple un año del fallecimiento de Jorge Vergara Madrigal (1955-2019), y sin duda sigue más presente que nunca como el personaje que cambió para siempre al Club Guadalajara.

Una de las ideas fijas que tenía el empresario tapatío, dueño del Grupo Omnilife, era la expansión de la marca, así como lo había logrado con su marca de productos alimenticios.

El 30 de octubre de 2002, Vergara logró la adquisición de Chivas luego de que una mayoría de socios vendieron sus certificados de aportación para la transformación de la Asociación Civil en Sociedad Anónima de Capital Variable. Meses después, el 1 de marzo de 2003, anunciaba la compra del Saprissa, el cuadro más querido de Costa Rica.

Pero Vergara iba por todo. Si ya había logrado obtener a dos equipos clave del Continente Americano, su mirada apuntaba ahora a un grande del futbol español: el Atlético de Madrid.

En menos de un año, Vergara quería tener en su poder a tres equipos de futbol, y pretendía comprar a Los Colchoneros con la misma estrategia con la que se hizo de Chivas, es decir, convenciendo a los socios del club aprovechando la crisis financiera por la que atravesaba la institución y dándose a conocer a través de la prensa.

Sin embargo, se topó con pared al cruzarse en la negociación con el socio mayoritario, Jesús Gil y Gil, un tipo temperamental y de decisiones tajantes.

Para 2003, Gil y Gil ya no era presidente del Atleti sino Enrique Cerezo, mientras que su hijo Miguel Ángel Gil fungía como director general, con quienes Vergara entabló las primeras pláticas en la que dejó en claro que su única vía para invertir en el club era la compra definitiva, aunque no se habló del monto de la adquisición hasta en otra reunión en la que ya estuvo presente Gil y Gil.

Pero no se trataba únicamente de convencer al padre de Miguel Ángel para llevar a cabo la compra, sino de conocer bien las leyes de España sobre las Sociedades Anónimas que señalan que un extranjero no puede poseer más del 25 por ciento de acciones de un club.

Vergara pensaba que el trámite sería fácil.

"Eso es relativamente sencillo de resolver. Se tiene que pedir el permiso correspondiente a la Secretaría del Deporte para que autorice una participación superior a ese porcentaje, lo cual es viable. La muestra es que un ucraniano es accionista mayoritario del Racing de Santander", dijo Jorge luego de su primer encuentro con Cerezo y Gil.

En el segundo encuentro, ya con Jesús Gil y Gil; Vergara pese a ofrecer 100 millones de euros, no solo no pudo convencer al ex dirigente, sino que lo fastidió con su estrategia de exponer su oferta en los medios de comunicación.

"Cuando se quieren hacer las cosas de verdad no se puede hacer tanta propaganda y no veo claro que compre el paquete de acciones. Quiere comprar el Atlético sin pagar un duro. No se puede montar un numerito con ruedas de prensa y televisiones detrás para algo tan serio como es el Atlético de Madrid", dijo Gil y Gil en un tono de molestia por lo que consideraba una propuesta poco seria.

Al no tener el visto bueno principal, Vergara tuvo que abortar su misión. El polémico empresario y político moriría el 14 de mayo de 2004, por lo que Vergara hizo un último intento por los Colchoneros, pero terminó por hartar a Miguel Ángel Gil.

"El Atlético de Madrid no está en venta, por tanto no pensamos reunirnos con nadie. Estoy harto y cansado de las promociones personales a costa del Atlético de Madrid. Si Vergara quiere darse a conocer en España que se compre un circo", sentenció el director general.

Así fue como terminó el sueño de Vergara de colocarse en uno de los equipos más queridos en España, y siempre quedará en el aire la pregunta ¿qué hubiera pasado si compraba al Atlético de Madrid?.

Nunca se sabrá.