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Columna San Cadilla Mural | 08-11-2020



Nacho, el domador de figuras 

Antes de romperla como entrenador del León, Ignacio Ambriz (7 de febrero de 1965, Ciudad de México) supo gestionar equipos y a figuras mundiales como Ronaldinho, el "Kun" Agüero o Fernando "Niño" Torres.

Nacho es el mejor DT mexicano del momento y uno de los pocos nacionales con experiencia en el extranjero cuando era el auxiliar técnico de Javier Aguirre en el Osasuna y en el Atlético de Madrid.

Hoy en día, es Superlíder y el principal candidato al título de la Liga MX.

En su paso con La Fiera ha impuesto récords y un estilo de juego dominado por su equipo desde hace 4 torneos.

SE ENCARGÓ DEL 'KUN'

 
Junto a Aguirre en los Colchoneros, Nacho tuvo a cargo a jugadores como el 'Kun', el 'Niño', Maxi Rodríguez, entre otros.

El argentino Agüero había sido fichado a los 17 años.

"Cuando Javier lo vio jugar por primera vez me dijo: "Éste no sabe nada'. Lo quería mandar a promesas o algo así y yo me comprometí a entrenarlo y trabajarlo.

"El 'Kun' me decía: "A mí me dejan ahí arriba y me tiran la pelota y yo resuelvo". Es lo que venía de hacer en Argentina, con Independiente, pero yo le explicaba que en España si no corría no iba a funcionar", contó Ambriz a The Coaches' Voice.

Desde entonces, Agüero se consolidó como el delantero titular de la Selección Argentina y como uno de los máximos anotadores en la Premier League con el Manchester City.

REGRESO A CASA

 
Tras 7 años de trabajo con el "Vasco", regresó al futbol mexicano donde tuvo un paso por el Puebla, San Luis, Chivas, Querétaro, América y Necaxa.

"Me vine ya preparado para ser primer entrenador. A recibir palos y hostias. Pero en parte es verdad, es más duro trabajar como entrenador. Como jugador si pierdes no te despiden. Como entrenador no es así. Y más en México, donde firmas por cuatro años y a la quinta jornada ya te echan", admitió.

En su paso por los Gallos, dirigió al crack mundial Ronaldinho.

"Le gustó que le hablara así, de tú a tú. Y forjamos una muy buena relación. Fueron varias las conversaciones que tuvimos, pero recuerdo una especialmente: llegó y me preguntó, entrenador, '¿por qué no entrenamos mejor a las 7 de la noche? A esa hora entreno mejor'. Pero yo le dije que no, que entrenábamos a las 10 de la mañana. Eso no se cambiaba".

"Para el equipo fue un impacto muy grande. Tener una figura de esa envergadura. También entre los jugadores del equipo. Un día me pidió que le dijera al resto del plantel que no le pidieran que firmara tantas camisetas. Puso mucho de su parte", recordó el estratega.