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Columna San Cadilla Mural | 01-11-2020



18 años con los Vergara

En el festejo de los 18 años de la compra del Club Guadalajara por parte de Jorge Vergara (QEPD), las Chivas le batallan dentro y fuera de la cancha.

El 30 de octubre de 2002, Vergara logró lo que parecía imposible: hacerse del club más popular de México y darle más personalidad.

Para el aficionado común, el nombre de Jorge Vergara les decía poco o nada. Si acaso, sabían que era el productor de la famosa película "Y tu mamá también" en la que se habían hecho famosos Gael García Bernal y Diego Luna bajo la dirección de Alfonso Cuarón.

Si bien, en el mundo empresarial, Vergara Madrigal ya tenía una posición bien ganada; en el futbol se le relacionaba a su empresa Omnilife como patrocinador del Atlas en 2001, lo cual no fue suficiente para restarle méritos en su cruzada por adquirir al Rebaño Sagrado, cuya marca estaba devaluada por los pobres resultados en el inicio del siglo 21.

Fue el 1 de agosto de 2002 cuando Jorge Vergara hizo su debut ante los medios de comunicación en Educare para presentar oficialmente su propuesta de compra y su proyecto para reinventar a un Guadalajara de capa caída.

Lo cierto es que como buen comprador, ya tenía estudiado el terreno para ganar una batalla que otros veían como una derrota segura. Desde principios de año los socios del club, Luis y Alberto Agnesi buscaron a Vergara para exponerle la posibilidad de venta del club, dejándole en claro que había una mayoría que estaba de acuerdo en que ya no podían manejarse como Asociación Civil pese a que el presidente rojiblanco Francisco Cárdenas decía lo contrario.

Así, Vergara planeó, armó y diseñó no solamente la estrategia para convencer a todos los socios, o a la mayor parte, sino de entrar en la mente del aficionado que entonces estaba acostumbrado a la imagen de los directivos de bajo perfil, de pocas declaraciones y escasas apariciones ante la gente.

En una época en la que no existían las redes sociales, Vergara recurrió a la fórmula que después le daría éxito para crear rivalidades: los desplegados en los principales periódicos del País con propuestas que se salían de lo común.

El primero fue toda una lista de promesas entre las que destacaban: "el mejor estadio, el mejor césped, los mejores dirigentes, los mejores técnicos, los mejores jugadores, los mejores resultados", y hasta "las mejores guasanas", los "mejores cueritos" y las "mejores vueltas olímpicas".

Era evidente que Vergara era un personaje distinto al resto, creativo y cuya audacia en el manejo de medios en su forma de enviar mensajes sería clave para derrotar a dirigentes tradicionales y que perdían la credibilidad ante la afición.

Pero también demostraba que era poco tolerante a las críticas en su contra, y no se tentaba el corazón para vetar medios de comunicación por comentarios o editoriales de quienes cuestionaban su proyecto.

En aquella campaña vertiginosa en la que recurrió a demeritar lo que se había hecho antes en Chivas en la parte administrativa, también raspó al primer equipo que dirigía Daniel Guzmán al señalar: "¿Cuánto puede valer Daniel Guzmán y su camarilla (de jugadores)?" refiriéndose a que el valor económico de aquel plantel era muy poco.

Al llegar el 30 de octubre, se realizó en la desaparecida sala de trofeos Edgar Everaert la Asamblea Extraordinaria en la que los socios votaron a favor de la transformación del Club Guadalajara a Sociedad Anónima de Capital Variable.

En medio de los gritos de los socios y aficionados a las afueras del club de la calle de Colomos, Jorge Vergara entraba triunfante para proclamar su triunfo, y asegurar que comenzaba una nueva era en la historia de Chivas.