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Columna San Cadilla Norte | 11-09-2020



 A lo Panenka

Junio 20, 1976. Estadio Estrella Roja, Belgrado, Yugoslavia. Checoslovaquia gana la Eurocopa y Antonin Panenka se vuelve inmortal por la forma cómo ejecutó el penalti que le dio a su Selección el primer y único título mayor en su historia.

Desde aquel día, cobrar "a lo Panenka" es como una marca registrada, un estilo único y arriesgado de tomar un penalti.

Es tener la osadía de picar el balón apenas con la punta del zapato esperando engañar al portero. La apuesta es tal, que si el balón entra, el anotador queda como un héroe, si el tiro es atajado, el cobrador será más que un villano, un pend...

Panenka se paró en el manchón penal con una serie que estaba por definirse. Checoslovaquia había desperdiciado una ventaja de dos goles en el tiempo regular y Alemania (¡cuándo no!) vino de atrás para empatar 2-2 con un gol de Holzenbein a los 89'.

Los checos cobraron perfectos los primeros cuatro y por Alemania sólo había fallado Uli Hoeness. Llegaba el turno de Panenka.

A pesar de la recomendación de sus compañeros y del propio entrenador Vaclav Jezek, Antonin sabía lo que iba a hacer.

Cuando se acercó al balón apenas le dio un suave toque el balón y lo levantó del piso con la suficiente fuerza para vencer a Sepp Maier.

¡Checoslovaquia Campeón!

"Estaba seguro de que marcaría. No al cien por cien, sino al mil por cien", dijo Panenka años después.

Antonín estaba convencido de que ningún portero iba a quedarse parado.

"Fue una jugada un tanto sucia, poco deportiva", dijo Maier tiempo después, en tono de broma.

Desde entonces, tirar un penalti "a lo Panenka" tiene un significado especial, es una muestra de locura, pero también de valentía, de picardía para muchos, y de un riesgo desmedido para otros.

"Me siento un poco orgulloso, incluso, cuando el periodista no se olvida de mencionar que se trata de un penalti a lo Panenka", reconoció algún día el checo.

Panenka quedó como un valiente, porque lo anotó en un momento cumbre y ante los vigentes campeones del mundo.

Esta semana, Antonin Panenka contrajo el Covid-19 y está hospitalizado en estado grave. Ojalá se recupere un hombre cuyo nombre ya pasó a la historia del futbol mundial.

El 'imitador' uruguayo

 
Si alguien ha dominado el estilo "Panenka" para cobrar un penalti, ese es Sebastián Abreu.

El uruguayo que ha cambiado de equipo casi 40 veces a lo largo de su carrera, tanto que ha repetido clubes y ha jugado en casi cualquier continente del planeta se hizo famoso gracias a ello.

¿Quién no se acuerda del penalti que cobró contra Ghana en el Mundial de Sudáfrica 2010?

Julio 2, 2010. Johannesburgo. Al "Loco" le tocó el penalti que podía sentenciar el pase de Uruguay a Semifinales.

Y eso de que le tocó, es un decir, porque él lo pidió.

El orden original de Óscar Tabarez de aquella serie era Forlán, Scotti, Abreu, Victorino y Pereira, pero el "Loco" tenía otros planes.

"Maestro, ¿no me deja quinto, que tengo un presentimiento y lo liquido yo?", le preguntó Abreu. Y dejaron que lo tirara.

Alguna vez contó Jorge Fucile que durante los cobros anteriores, Abreu le estuvo preguntando, como para corroborar, si veía lo mismo que él, que el portero Richard Kingson se estaba tirando antes y al mismo palo. Que no aguantaba.

Abreu tenía claro lo que iba a hacer. Todos lo sabíamos, obvio, menos Kingson.

Tres años antes, Abreu había ejecutado "a lo Panenka" un penalti contra Brasil en la Copa América de Venezuela.

Abreu se paró en el área y lo ejecutó picadito; Uruguay avanzó a Semis.

El Clásico 'Panenka'

 
Peeero aquella vez que cobró un penalti "a lo Panenka" en la Copa América no fue la primera que Abreu cometió esa "locura". Ni la segunda, ni la tercera...

Octubre 14, 2006. Clásico Regio 82. Estadio Tecnológico. Tigres va ganando 1-0 y a Abreu le cometen un penalti, con el que el Rayados puede empatar.

Minuto 42, el Tec aguanta en silencio la corrida del uruguayo. Sobre la línea de gol está el novato Enrique Palos.

"A lo Panenka", Abreu empató el Clásico y a 10 minutos del final lo liquidó Gastón Fernández para el Monterrey.

Aunque han pasado 10 años del Mundial de Sudáfrica y 14 de ese Clásico, Abreu sigue jugando y seguramente cobrando penaltis al estilo que él perfeccionó.

Claro que hay una diferencia, no hay nadie más que le diga qué hacer, todo lo contrario. Como director técnico-jugador del Boston River de Uruguay, él decide si juega, cuánto tiempo y qué hacer dentro del campo.