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Columna San Cadilla Mural | 04-10-2020



Quino, el antifutbol

Joaquín Salvador Lavado (17 de julio de 1932, Mendoza, Argentina), mejor conocido como Quino, dejó el mundo terrenal el pasado 30 de septiembre, y dejó un legado eterno como historietista.

Su obra maestra es Mafalda, la simpática niña que junto a sus amigos y familia manifestaron el sentir del mundo de los años 60 y que trascendió a su época hasta mantenerse vigente.

Lo curioso, que como todo genio, Quino tenía sus rasgos extraños, y uno de ellos es que sin importar que había nacido en Argentina, un país que se distingue por su pasión desenfrenada por el futbol, él no era un fanático, e incluso se declaraba como un crítico hacia dicho deporte.

Sin embargo, no por ello permaneció indiferente a la actividad deportiva más popular del mundo, sino que lo abordó en los personajes de Mafalda, y en el resto de sus viñetas a través de los años.

En una entrevista publicada en el diario UNO, a finales de la década de los 60, Quino dio algunas de sus impresiones acerca del futbol.

"Nunca lo practiqué, no lo entiendo. Sólo dos veces en mi vida fui a la cancha; no me gusta nada. A los argentinos les atrae el futbol por la misma razón que no les atraen las cosas verdaderamente importantes", dijo en ese entonces.

Posteriormente, en el 2000 en charla con la agencia AFP, reiteró su nula atracción al juego, pero dejó en claro que lo analizaba por la fascinación que ejercía sobre las multitudes.

"El futbol me importa como fenómeno social. Me intriga la ceguera que crea y que no se da en otros deportes. Siempre me pregunto qué lleva a la hinchada a ser tan violenta. Esto que en el futbol llegan a haber muertos. No sé si hay algún otro deporte que genere muertes", comentó el dibujante argentino.

Quino realmente tenía curiosidad por entender un juego que desde su juicio resultaba injusto a nivel colectivo.

"Si alguien provoca un penal ¿por qué tiene que pagar todo el equipo, sobre todo el arquero que no tiene nada que ver? En el golf no se puede echar la culpa a nadie. Tal vez un poco al viento, a cómo cortaron el puto pasto. Pero si la pelotita no llega al hoyo, la culpa la tiene uno", dijo 20 años atrás.

En Mafalda, el personaje que enloquece por el futbol es Felipe, el mejor amigo de la niña de cabello encrespado. El chico de dientes prominentes, que también admiraba al Llanero Solitario; soñaba con ser como Pelé, y se desconectaba de la realidad al escuchar por radio las transmisiones de los partidos. Como tantos niños, él veía el futbol como la puerta de escape para no asistir a la escuela.

"¡Eso me gustaría! ¡Ser jugador de futbol para no tener que ir a la escuela!", pensaba Felipe, que después al escuchar que a la estrella del equipo lo habían lastimado, optó por volver a los libros.

En un diálogo con su amigo Manolito, lo aconseja sobre tratar de llevar una mejor relación con Susanita, y después cambia de conversación con un tema que en los 60 era recurrente, que el futbol argentino tuviera una figura como Pelé.

"Si tuviéramos a un jugador como Pelé, no andaría así nuestro futbol. Porque con Pelé nos comeríamos crudos al Inter y al Real Madrid", le decía el chico.

Quino también proyectaba su percepción sobre la mayoría de los futbolistas a través de la crítica que hacía el padre de Mafalda.

La mayoría son de extracción humilde, pero después, cuando alcanzan la fama, se convierten en astros insoportables", decía el papá refiriéndose en un tiempo en el que los jugadores estaban muy lejos de los sueldos millonarios de hoy en día.

Se fue Quino, y deja una rica herencia con sus historias que siempre invitaron a la reflexión sobre temas actuales como el futbol.