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Columna San Cadilla Reforma | 14-09-2020



UN BUEN MAESTRO

Me cuentan que uno de las grandes claves para que Pumas ande de maravilla en el Torneo Guardianes 2020 es porque los futbolistas que andaban en brazos de la indisciplina -que no eran pocos-, tuvieron que verse las caras directamente con su entrenador, Andrés Lillini, quien agarró la labor de hablar con sus pupilos descarrilados, y en lugar de provocar rompimientos, ha sido tooodo lo contrario.

Hace algunos meses Jesús Ramírez, presidente del equipo, estallaba a la menor provocación y le molestaba que no se siguieran sus órdenes al pie de la letra, lo cual lo llevó a tener varias fricciones con el plantel.

A muchos no les gustaron las formas que se emplearon para avisarles de las reducciones salariales, y que el presidente deportivo no diera margen para que hubiera alguna negociación.

Incluso, con el entrenador de entonces, Miguel González, tuvo sus diferencias porque el técnico español, a pesar de ser muy amable y cordial, también tenía su carácter, y cuando buscaba hacer a alguien a un lado, prácticamente lo cepillaba y hasta la ley del hielo le aplicaba, como fue el caso de David Cabrera, Juan Manuel Iturbe y Alan Mozo.

Pero ahora que Lillini entró al quite y se armó de valor para aceptar la propuesta que en un inicio parecía sacada de la manga para salir al paso, finalmente su discurso convenció a los integrantes del equipo, sus regaños, que no son gritos ni amenazas, le han llegado más profundo al jugador.

Incluso ha sido firme en sus decisiones para elegir sus alineaciones y cuando los jugadores de pronto se ven en la banca, ya no se enojan como antaño, porque así como el estratega aplica correctivos, estos no duran para siempre, es decir, les da una jornada para que lo piensen y a la siguiente fue como si nada hubiera pasado.

Buena estrategia de Lillini, a quien le van a tener que dar un buen premio económico si pone a Pumas donde no pudieron llevarlo otros estrategas que prometieron el oro y el moro y entregaron el puro lodo.

QUE VA A TOLUCA

 
Todo se remonta al partido del miércoles ante el León, allá en la tierra del zapato, sí, justamente donde la vida no vale nada.

El señor técnico de Tigres, Ricardo Ferretti de Oliveira, sacó del juego ante el León al colombiano Luis Enrique Quiñones García.

Al momento que el delgado jugador sale de la cancha y entra a la banca, patea un bote o avienta algo, no recuerdo, como cuando yo hacía berrinches cuando mi SancaMadre me decía que ya me metiera porque al día siguiente iba a ir a la escuela.

Quiñones se encabr... porque Ricardo lo sacó e hizo su berrinche como niño chiquito chiflado, y eso marcó su destino.

Ricardo vio eso, calló en ese momento, pero sabía que esas ma... nifestaciones a él nadie se las hace, y decidió que para el juego ante Santos no sólo lo sacaría del 11 titular, sino hasta de la banca, mandándolo a la tribuna.

Cuando Quiñones confirmó el viernes que ni al banquillo iría, como que le valió mother ya los Tigres y se escribió en Instagram con Rubens Óscar Sambueza, volante de los Diablos.

En su cuenta de Instagram, sambueza_1984, el Diablo puso: "Listos para mañana" (sábado, vs. el Ameee) y Quiñones, en su cuenta 7kike10, le escribió: "Vamos, viejito".

Luego de esa respuesta, un aficionado se metió y le puso al extremo felino: "Te extrañamos, crack; sambu y tú, uuufff".

Y pues que le contesta el jugador de los Tigres: "Ya pronto regreso".

Señores, el DT felino se vio congruente, pues antes había castigado a Carlos Joel Salcedo Hernández por una indisciplina, y ahora lo hizo con Quiñones.

Les cuento que el jugador está molesto... ¡y el cuerpo técnico con él!

"Lo que supe es que el 'Viejo' no soportará indisciplinas. Él dice que ningún jugador es más que nadie como para hacer eso, y entonces lo mandó a la tribuna".

Borraron un juego a Luis y no tardó en publicar que pronto se irá a Toluca de regreso.

Y no lo invento yo, lo escribió el mismo colombiano en su cuenta de Insta.

LES VALE LA PANDEMIA

 
A los que ya les está valiendo gorro la pandemia es a los de Cruz Azul, o al menos eso fue lo que mostró Jaime Ordiales, director deportivo de La Máquina, el jueves pasado.

Y es que seguramente se enteraron que ese día los supuestos nuevos presidentes del Consejo de Vigilancia y Administración de la Cooperativa La Cruz Azul se dieron cita en La Noria.

Y digo supuestos porque nadie de la Cooperativa los acepta, pero ese ya es arroz de otro mole.

No fue la primera vez que estos personajes se dan cita para platicar con Ordiales y externarle su apoyo al equipo que marcha en la parte alta del Guardianes 2020. Solo que ahora, estos dirigentes tuvieron una charla con algunos de los jugadores del club cementero: Julio César Domínguez, Milton Caraglio, Adrián Aldrete, Rafael Baca y Luis Romo.

Sí, todos con cubrebocas, pero no hace falta ser científico de cohetes para saber que eso no es suficiente para evitar contagios de Covid-19.

Lo peor fue que la Federación Mexicana de Futbol se enteró de dicha visita y habló tanto con el club como con los cooperativistas, que bien o mal están en la palestra del futbol nacional. Palabras más, palabras menos; les pidió que no anduvieran armando ese tipo de reuniones y mucho menos llevar medios de comunicación (así como lo leen, estos cooperativistas ya tenían su lista armada de todos los medios que iban a invitar para que dieran difusión a su visita al club).

Al final, la sugerencia de la Fede le importó un pepino no solo a los socios de la Cooperativa, sino que Cruz Azul y el propio Ordiales se prestaron a exponer a sus jugadores...

Sin decir que esto tiene que ver directamente con los 2 positivos en el plantel celeste que se dieron a conocer anoche, sobra decir que este tipo de prácticas -tan de políticos de los 70-, no tardan en reflejarse y en poner en riesgo a todo un equipo... y todo por andar luciéndose...

Viva México.