-->

Columna San Cadilla Mural | 15-09-2020



HASTA LUEGO
 
Por más que les sacó adelante la chamba con su interinato cuando corrieron a Rafa Puente Jr., en el Atlas le dijeron hasta luego y nunca vuelvas a Rubén Duarte.

Fue él quien estuvo al frente de los Rojinegro, junto con el DT de la Sub 20, Omar Flores, en la derrota contra Toluca y en el empate contra Santos... por más que Diego Cocca se quiera atribuir ese punto ganado, cuando ni siquiera viajó a Torreón.

Posteriormente, cuando hubo la sospecha de que el entrenador argentino tenía Covid-19 por el resultado confuso que arrojó su primera prueba, Duarte y Flores dirigieron los entrenamientos.

La cuestión fue que a la llegada de Cocca, simplemente no aceptó a Duarte dentro de su equipo de trabajo, ¿y qué creen? que tampoco le hallaron acomodo en algún otro puesto, una vez que la posición de auxiliar técnico institucional ya no estaba disponible.

Y lo que pasa es que el DT argentino llegó con sus hombres de confianza, como el auxiliar técnico Marcelo Goux, y su inseparable preparador físico Javier Bustos, quien lo acompañó también en Santos y Tijuana.

Eso sí, en el cuerpo técnico mantuvo al también argentino José Altieri, quien llegó con Puente cuando despidió a Axel Bierbaum con aquella historia de que no se actualizaba, sólo que a Duarte no le vieron perfil para fuerzas básicas y no se llevaba del todo bien con algunos de los mandamases.

En quien sí ven mucho futuro como DT es en Flores, por lo cual volvió a la Sub 20 a continuar con su proceso.

Y finalmente Cocca complementó su equipo con el kinesiólogo Gustavo Witte, quien pasó del acérrimo rival de la ciudad.

El también argentino fue parte del equipo de trabajo en Chivas con Matías Almeyda, y posteriormente se quedó en las etapas de José Saturnino Cardozo y Tomás Boy. A su salida del club, se quedó en Guadalajara y abrió una clínica de su especialidad muy concurrida por los pateabalones y ahora está de regreso.

EL 'HANO' TUITERO

 
Los equipos de la Liga MX necesitan invertir más en adiestrar a sus jugadores en el uso de las redes sociales, porque no pasa una semana sin que alguno se meta en un lío, y de a gratis.

Viene al caso por el delantero Sub 20 del América, Morrison Palma, quien hace unos días se calentó en su cuenta de Twitter y se le fue a la yugular a Roger Martínez, al grado de pedirle al colombiano, literalmente, que se largara del equipo.

Digo, tampoco es que el chico dijera alguna mentira, porque Roger nomás no da una, pero pues resultó imperdonable que se tratara viniendo de un compañero americanista.

Por supuesto que el tuit duró segundos antes de ser borrado por el mismo jugador, pero pues tuitazo dado ni Dios lo quita.

¿Cuál fue la estrategia de control de daños? ¿Decir que lo habían hackeado? ¿Fue mi primo? ¡No! El hermano de Morrison comenzó a contactar a periodistas para jurar y perjurar que él era el "community manager" y que el comentario en cuestión era de su autoría. Ajá. Eiii. Sí cómo no.

Habría que ser muy ingenuo -en mi pueblo les dicen de otro modo- para creerse esa versión. Comenzando con que un novel futbolista tenga que contratar a un CM para que le maneje la cuenta de Twitter, cuando ésta no tiene ni 6 mil seguidores.

Lo que sí es cierto es que la directiva del América tuvo que actuar muy rápido para calmar la bronca y de paso meterle un correctivo al muchachito, a quien dejaron fuera del partido de la categoría Sub 20 ante Toluca el pasado sábado.

Palma tiene grandes cualidades, pero el agua no siempre le
sube al tinaco. Ya se había metido en otro problema en redes por burlarse de Sebastián Jurado, luego que le metió 4 goles en un juego de dicha categoría. También su actitud con sus compañeros cambió cuando alguien le contó que el Mallorca, de la Segunda de España, había preguntado por él, a pesar de que no ha debutado.

A Morrison le sobra talento en eso de patear balones, pero pues ¿cómo ayudarlo con ese "hermanito" que se carga?