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Columna San Cadilla Mural | 14-09-2020



¿FAIR PLAY AL 100 POR CIENTO?

Desde hace un buen tiempo, más bien desde que Jorge "Vikingo" Dávalos ha sido técnico de Leones Negros, se maneja mucho el discurso de ejercer un juego en el que se le da prioridad el respeto al reglamento y a rechazar las artimañas que se aprenden en el barrio, o "futbol colmillo", como decía el buen Andrés Bustamante como "Horacio Cascarín".

¿Qué se entiende por ese estilo tan cuestionable? No es nada sorprendente, de hecho, el máximo exponente de esos recursos fue Ignacio Trelles (QEPD) y que por cierto fue entrenador de la UdeG.

Esos hábitos, mañas, marrullerías o como quiera usted llamarle consisten en cortar el juego a través de faltas constantes, fingir lesiones, esconder el balón en las bancas, o pedirle a los niños baloneros que no se apresuren en devolver la pelota, sobre todo cuando el local lleva la ventaja.

En la etapa de la desaparecida Liga de Ascenso, al buen "Vikingo" lo escuchamos infinidad de ocasiones quejarse de que los árbitros permitieran ese tipo de recursos sin llamarles la atención a quienes abusan y lo convierten en sistema.

En el más reciente partido de Leones en el que dejó escapar la victoria ante Tampico Madero, luego de ir ganando 1-0 para terminar abajo por 2-1, Dávalos fue expulsado por reclamar furioso que los jugadores de la Jaiba Brava se tiraban por cualquier contacto y en la conferencia de prensa su auxiliar, Josué Castillejos, apeló al mismo discurso reprochando a la nueva Liga de Expansión, que pregona ser una liga de formación de jugadores, que no exhorte a los árbitros para erradicar tales mañas y que de su parte como representantes de una universidad le piden a sus jugadores no hacerlo.

Lo curioso es que en su único partido que han ganado en este torneo al Atlante, conservaron el 1-0 hasta el final precisamente haciendo tiempo. Entonces, ¿se debe o no se debe aplicar futbol colmillo?

TRAS LOS PASOS DE ORIBE PERALTA

 
Henry Martin fue uno de los futbolistas a quienes más cobijó Oribe Peralta cuando coincidieron en el Nido de Coapa, pero ojo chivahermano y aficionados azulcremas, no digo de que el delantero pierda nivel de manera dramática y luego venga a jugar a las Chivas, sino de los logros a los que aspira en esta etapa de su carrera, cuando está por cumplir 28 años.

No eran pocas las veces en que el yucateco andaba de capa caída, y justamente ahí aparecía Peralta para aconsejarle que tuviera calma, que no dejara de trabajar porque la oportunidad llegaría tarde o temprano, y qué mejor ejemplo que él, pues a sus 28 años dio el salto de calidad en Selección Mexicana y se convirtió en uno de los artífices de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

Ahora que es el mexicano con más goles en el Guardianes 2020, Henry ya anda ilusionado con un llamado al Tricolor, y que este por fin sea su proceso.

Previo al Mundial de Rusia 2018, Henry andaba bien emocionado con un posible llamado de Juan Carlos Osorio. A Miguel Herrera no le quedó de otra que tronarle su globito al delantero, a quien le hizo ver que en la fila había muchos atacantes antes que él, y que entendiera que ese no era su proceso.

Henry no las ha traído todas consigo en el Tricolor. Se lesionó en su partido de debut, solo ha tenido la confianza en un par de ocasiones en los interinatos de Ricardo Ferretti, y ahora en la gestión del "Tata", antes que él han sido considerados José Juan Macías y el indisciplinado Alexis Vega. El jugador sigue confiando en que llegará su oportunidad y en tener un golpe de fortuna al estilo de su maestro, el "Cepillo" Peralta.