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Columna San Cadilla Mural | 13-09-2020



Klopp, al ritmo del heavy metal 

Contrario al estilo de los entrenadores que dirigen en Inglaterra con un impecable traje, lo suyo siempre ha sido un pants y su infaltable gorra. Desde ahí se distingue Jürgen Klopp (Stuttgart, Alemania, 1967) del resto.

El entrenador del Liverpool es un alemán disruptivo, franco y carismático. Su imponente 1.92 metros de estatura, sus gafas y su barba cana acompañan una sonrisa eterna que ya es habitual ligarla al éxito deportivo.

"Algunas personas me preguntan por qué sonrío siempre. A veces sonrío incluso luego de una derrota. Se debe a que, cuando nació mi hijo, me di cuenta de que el futbol no es cuestión de vida o muerte. No estamos salvando vidas. El futbol no debería propagar miseria y odio, sino inspiración y alegría, sobre todo para los niños", decía Klopp en una entrevista.

Como jugador, su carrera fue tan discreta que no llegó a jugar en la Primera División. Sin una posición clara, inició de defensa y terminó de delantero en el Rot-Weiss Frankfurt y en el Mainz 05, donde debutó como entrenador y logró su primera proeza al ascender al modesto equipo a la Bundesliga, aunque posteriormente perdieron la categoría y no lograron volver.

Al quedar libre en 2007, el Borussia Dortmund fichó a Klopp y en sus primeras temporadas se acercó a los objetivos de los sitios de honor que alcanzó en el tercer año al salir campeón de la Bundesliga, algo que los del club amarillo y negro no lograban desde hace 9 años.

No sólo tenían una dura carrera contra su rival Bayern Múnich, sino que tiempo después, con jugadores como Marco Reus, Mario Götze y Robert Lewandowski, a nivel europeo comenzaron a competir frente a los poderosos equipos en la UEFA Champions League como al Real Madrid que eliminaron en una Semifinal y en la contienda por la Orejona cayeron frente al Bayern. Jugadores importantes fueron adquiridos incluso por el archirrival y llegaron los malos resultados hasta su salida en 2015.

A pesar de los resultados, a Klopp siempre le caracterizó la valentía para buscar ser un equipo protagonista contra cualquier rival.

EL NUEVO HÉROE DE ANFIELD
 
Luego de tomarse un descanso del futbol, el Liverpool apostó por Klopp.

Este histórico equipo inglés estaba ávido de volver a levantar el título de la Premier League y figurar nuevamente en la máxima competición europea, dos sequías con las que terminó el entrenador de las gafas y la gorra.

Intenso en el banquillo, pasional en los festejos y con un equipo que le respondía en la cancha con futbol espectacular, Jürgen se ganó que el mítico Estadio Anfield se rindiera a sus pies y juntos se acostumbraran nuevamente a celebrar.

"A Arsene Wenger (ex DT del Arsenal) le gusta tener la pelota, dar pases, es como una orquesta. Pero es una canción silenciosa. A mí me gusta más el heavy metal, siempre quiero ruido", decía.

Primero fue con la Champions League, en una Final inglesa vencieron al Tottenham de Mauricio Pochettino, para lograr la sexta Orejona de los Reds, quienes no la ganaban desde 2005.

Una temporada después y sobre rivales como el Manchester City, de Pep Guardiola, el Tottenham, de José Mourinho, el Chelsea, de Frank Lampard, y el Manchester United, de Ole Gunnar Solskjær, el Liverpool ganó la competencia local después de 30 años con un récord de 44 partidos invicto.

Klopp y sus muchachos iniciaron ayer frente al recién ascendido Leeds de Marcelo Bielsa -otra de las mentes prodigiosas en el futbol- la defensa de su corona.

Con el alemán al frente, los Reds podrán ganar o perder, pero siempre será al ritmo del heavy metal.