Columna San Cadilla Norte | 10-05-2020



¡Nos vamos al Mundial!

El 10 de mayo de 1993, en este País seguía la fiesta por algo más que el Día de las Madres.

México despertaba con el Tri clasificado al Mundial de Estados Unidos 94, luego de que un día antes venció a Canadá en Toronto en el partido decisivo con un gol de Francisco Javier Cruz, el famosisímo "Abuelo".

Quizá para muchos sea normal en estos días que la Selección clasifique a una Copa del Mundo, ya se da por sentado, pero no siempre ha sido así. Fue a partir de aquella Eliminatoria que se construyó esta "normalidad" de siempre ir al Mundial.

Por eso, aquel gol del "Abuelo" es uno de los momentos más recordados en la historia del futbol mexicano.

Ese triunfo en Canadá significó el regreso del Tri a una Copa del Mundo después de 8 años de ausencia y el primero que iba a disputar fuera del País desde 1978. No era cualquier cosa.

El Tri había sufrido dentro y fuera del campo para meterse en una Copa del Mundo.

Al de España 82 nos quedamos fuera tras el fracaso en el Premundial de Honduras 81 y nos perdimos la oportunidad de siquiera jugar la Eliminatoria a Italia 90 por el conocido caso de "Los Cachirules" que derivó en una suspensión de la FIFA.

Así que cuando Cruz metió ese gol a seis minutos del final de ese partido contra los de La Hoja de Maple, el cántico de "¡Nos Vamos al Mundial!" sonó más fuerte que nunca. Fue el reencuentro de la gente con el Tri.

Claaaro, para llegar a ese momento hubo de todo.

La generación perdida

Para los que no se acuerden o no sepan del mentado caso de "Los Cachirules" aquí se los recuerdo.

Para empezar, eso nos costó una suspensión de la FIFA por dos años sin que ninguna de las selecciones participara a nivel internacional entre 1988 y 1990.

Por eso ni participamos en Mundiales juveniles y muuucho menos en la Eliminatoria para Italia 90.

Todo fue porque a nuestros directivos se les ocurrió la brillante idea de mandar a un Premundial Sub 20 a jugadores que excedían el límite de edad y para hacerlos pasar como menores falsificaron documentos.

Los "cachirules" eran José de la Fuente y Gerardo Jiménez, que pertenecían a los Rayados, José Luis Mata, del Atlas, y Aurelio Rivera, del Tampico-Madero. El director técnico de aquel equipo juvenil era Francisco Avilán.

La trampa se descubrió en abril de 1988, justo cuando se estaba disputando el torneo.

Al cotejar las fechas de nacimiento con las que registraron a los jugadores ante la Concacaf y las que aparecían en un anuario que la propia FMF mandó hacer previamente, los reporteros Antonio Moreno y Alfredo Ruiz destaparon la cloaca.

México había logrado la clasificación al Mundial Sub 20 de Arabia Saudita, pero la Concacaf les quitó el boleto. Cuando Rafael del Castillo, entonces presidente de la Federación, apeló la decisión ante la FIFA, les fue peor y vino el castigo.

Gracias a eso, el Tri no fue a Italia 90, justo cuando Hugo Sánchez estaba en plenitud.

Venía de marcar 38 goles con el Real Madrid, con los que empató el récord de Telmo Zarra y le habían dado la Bota de Oro, como el mejor goleador de Europa, empatado con Hristo Stoichkov.

Pero no nada más nos perdimos de ir a un Mundial con "Hugol". Había otros talentosos jugadores muchos de ellos que habían sido base del Tri que llegó a Cuartos de Final en el 86 como Manuel Negrete, Luis Flores y Carlos Hermosillo que, además, tenían experiencia en Europa.

Pablo Larios, Roberto Ruiz Esparza, Gonzalo Farfán, Miguel España, Carlos Muñoz o Memo "Turbo" Muñoz eran otros que habrían llegado en muy buen nivel, pero ya ni llorar es bueno.

Lapuente fracasa; llega Menotti

El torneo que marcó el regreso del Tri mayor a la competencia internacional fue la Copa Oro 1991. Era la primera y con Manuel Lapuente como director técnico hicieron el ridículo.

A la Selección apenas le alcanzó para ser segundo lugar de su grupo detrás de Honduras y en Semifinales perdió con Estados Unidos. El tercer lugar que consiguieron tras ganarle a Costa Rica supo a muy poco.

Entonces, Lapuente se tuvo que ir y para 1992 llegó César Luis Menotti, gracias a las gestiones de Emilio Maurer y Francisco Ibarra.

"Yo no vengo aquí a soñar con la calificación, vengo aquí a soñar y a trabajar y que mis jugadores entiendan que mi arribo aquí es para pelear por el campeonato del mundo", dijo el "Flaco" en su presentación.

Y pues después de perder 5-0 ante Brasil en uno de sus primeros partidos, como que el discurso se oía muy soñador.

Peeero en la primera fase de la Eliminatoria del Mundial de Estados Unidos 94, al menos, en la cancha todo fluía mejor. De los 6 partidos, ganaron 4 y metieron 22 goles ante Honduras, Costa Rica y San Vicente, al que golearon 11-0.

Aunque el Tri empezaba a tener un estilo de juego, Menotti renunció porque no tenía tranquilidad para trabajar.

Así llegó Miguel Mejía Barón...

De Rayados al Mundial

Miguel Mejía Barón toma al Tri para el Cuadrangular Final que se disputaría a lo largo de seis semanas entre el 4 de abril y el 9 de mayo de 1993. Un torneo relámpago en el que se definiría el destino del futbol mexicano, sin exagerar.

El Doctor sabía de lo que se trataba estar en el Tri, porque había sido auxiliar de Bora Milutinovic en México 86. Además, había sido campeón de Liga con los Pumas y campeón de Copa con los Rayados.

De hecho, el Monterrey iba muy bien enfilado en la Liga cuando se lo llevaron tras una negociación con Jorge Lankenau. No es casualidad que poco tiempo después, Umbro dejó de vestir al Tri y en su lugar entró Aba Sport, por ejemplo.

Sólo el mejor equipo clasificaría directo al Mundial; el otro tendría que jugar un doble repechaje.

El inicio en esa Fase Final de la Eliminatoria no podía ser peor; perdieron 2-1 contra El Salvador en San Salvador.

A partir de ahí no había margen de error en "la vuelta" contra los salvadoreños, ante Honduras y Canadá, que eran los otros aspirantes; México ganó los 5 partidos siguientes y clasificó al Mundial.

En el partido decisivo en Toronto, los canadienses empezaron ganando. Hubo que remontar con los goles de Hugo Sánchez y el del mítico "Abuelo" que anotó el gol lesionado y salió de la cancha cargado por Ignacio Ambriz.

A su regreso, el "Abuelo" estaba convertido en héroe nacional y fue aclamado como profeta en su tierra. Llegó hasta Palacio de Gobierno donde fue recibido por el entonces Gobernador Sócrates Rizzo, a quien le regaló el uniforme que usó en Toronto.

Inolvidable es lo sucedido en mayo de 1993. Ahí empezó la racha del Tri sin perderse un Mundial.