Columna San Cadilla Norte | 02-02-2020



50 Million Dollar Man

Si Rodolfo Pizarro se va al Inter de Miami a reencontrarse con Diego Alonso en el club de David Beckham, el "20" se convertirá en uno de los jugadores mexicanos por el que más dinero se ha gastado en los últimos años.

Si los de Florida pagan los casi 20 millones de dólares que los Rayados establecieron como cláusula de recisión, Pizarro será el "Hombre de los 50 Millones".

Se hizo en el Pachuca, que lo vendió en 15 millones al Guadalajara, luego el Monterrey lo adquirió en unos 17 y ahora se iría casi en 20 a la MLS. Son más de 50 millones de dólares en traspasos. Nada mal le ha ido a Pizarro tan solo en comisiones.

Nomás para que saquen sus cuentas, por Javier Hernández entre ventas y préstamos se gastaron unos 60 millones.

Ooobvio, por encima de ambos anda Raúl Jiménez que ha representado un gasto de más de 80 millones de dólares en una carrera que lo ha traído por el América, Atlético de Madrid, Benfica y Wolverhampton.

Sin ir a Europa, a Pizarro le quedará como consuelo ganar el sueldo de jugador franquicia en la MLS.

Ya se había quedado con las ganas de ir al PSV Eindhoven justo ante de venir a Rayados y quedó en puro "bluff" el supuesto interés del Milán de hace unos meses. Pizarro no estaba para Europa y, siendo sinceros, quizá nunca lo estará.

Así que, si se concreta su venta a la MLS no es tan malo para él y meeenos para Pandi que no queda descobijado teniendo a Maxi Meza, Jesús Gallardo, Charly Rodríguez, Matías Kranevitter, Celso Ortiz y Jonathan González.

En una de esas, Antonio Mohamed se anima a jugar con doble "9" y mete a Vincent Janssen junto a Rogelio Funes Mori ¿o no?

El extraño caso Victorino

Me acordé de Cesáreo Victorino, otro que también jugó con el Pachuca y que en su momento había sido la contratación más cara en la historia del Club de Futbol Monterrey.

Pero más me acordé de él porque tumbaron su fichaje, porque supueeestamente estaba lesionado como ocurrió esta semana con el brasileño Paulinho Bóias. Muchas coincidencias en un solo jugador.

Bueeeno, pues a los que no se acuerdan o no se saben la historia ahí les va el recuento de cómo los Rayados se echaron para atrás y deshicieron el trato que habían hecho para comprar a Victorino en el Draft del año 2000.

Aunque no dieron cifras oficiales, Victorino fue el jugador más caro de aquel verano. El Monterrey pagó 3.8 millones de dólares. La cifra superaba por mucho lo que el club había pagado dos años antes por Antonio Mohamed, en 1998.

Quizá en algún momento les cayó el 20 de lo que estaban haciendo en una época en la que el club apenas estaba empezando a sanear sus finanzas, por lo que empezaron a buscar la forma de salirse del compromiso.

La 'lesión'

Todo era emoción en el Monterrey, en Tecos que iba a cobrar bien y bonito, y en el propio Cesáreo Victorino. Peeero todo se derrumbó.

Resulta que el volante no pasó las pruebas físicas de rigor antes de firmar su contrato, o al menos es lo Rayados quizo hacer creer para deshacer la operación. Sí, así como lo reportó el Cruz Azul y no cerró el fichaje de Paulinho.

La bronca es que Victorino no se quedó callado, también Tecos se quejó, porque iba a dejar de ganar un buen dinero y levantaron la voz para asegurar que era mentira que el mediocampista estaba lesionado de la espalda como aseguraba Pandi.

Y se armó la gorda.

Victorino se hizo estudios particulares y el caso llegó a la Federación Mexicana de Futbol. Al pendiente estaban los Rayados, que no lo querían, el Cruz Azul, que sí lo quería, y el Pachuca, que es donde jugaba.

Ah, porque aunque pertenecía a Tecos, Victorio había jugado en Primera División sólo con los Tuzos.

Así pasaron semanas y se cerraron los registros en Primera División. El jugador entrenaba por su cuenta y parecía quedar congelado. Faltaba todavía la resolución de Doña Fede y el torneo estaba por empezar.

La única salida que tenía era ser registrado por un equipo de Primera A o Segunda División que fuera filial de uno de Primera y jugar con carnet único. Pero nadie se iba a animar hasta confirmar que no estuviera lesionado.

El invento

Doña Fede concluyó que Cesáreo Victorino estaba físicamente apto para jugar. Pero, ¿cómo?

El Monterrey quedó mal parado, quedó en evidencia que le inventaron la lesión en la espalda para no pagar. Luego se supo que uno de los que respaldaba la idea era el entrenador Benito Floro.

Cuentan que en cuanto se enteró del costo del jugador, el español puso el grito en el cielo. Palabras más, palabras menos, opinó que era un jugador del montón como para pagar ese dineral.

Lo cierto es que en el Monterrey no querían que "les vieran la cara" como ellos pensaban que les ocurrió con Julio Estrada meses atrás. Lo compraron como defensa estelar del Atlas y las lesiones se lo acabaron. Casi no jugó en Rayados.

Entonces, sacaron el tema de la lesión para, por lo menos, bajarle el precio, pero Tecos no estaba dispuesto a hacer ninguna rebaja.

La operación se terminó cayendo y como quiera Rayados tuvo que pagar 800 mil dólares como multa por deshacer el trato por un jugador que no utilizó.

Victorino tardó varios días más en encontrar equipo. El precio de su carta lo limitaba. Volver a Rayados no era opción, en Tecos no entraba en planes y al Cruz Azul se le hizo caro.

Cesáreo ya andaba pensando en terminar su carrera de Administración de Empresas, cuando el Pachuca lo rescató.

La 'vendetta'

Meses después, el Monterrey clasificó a la Liguilla por primera vez en torneo cortos y en Cuartos de Final se topó al Pachuca de Cesáreo Victorino.

Los Tuzos golearon por 6-2 a los Rayados en el marcador global y el "lisiado" metió tres goles. Aquí en el Tec anotó dos y los festejó de espaldas.