Columna San Cadilla Norte | 08-09-2019




El peso del apellido

¡Qué difícil es dejar de ser el "hijo de..." para escribir tu propia historia tan o más exitosa que la del padre!

Este año ha sido la confirmación de dos ejemplos de esto, porque no volvimos a ver como profesionales a los hijos de dos leyendas del futbol mexicano, que destacaron en los dos clubes de esta Ciudad, Rayados y Tigres, y con la Selección Mexicana.

Me refiero a Ían de Jesús Arellano, hijo de José de Jesús Arellano Alcócer, el mejor jugador regiomontano de la historia, el que jugó tres Mundiales, que fue campeón de Liga tres veces con Rayados, que ganó una Recopa y una Liga de Campeones de la Concacaf.

"Chuyín" desapareció del mapa este año, fue cortado de Venados de Mérida en diciembre pasado y paró.

Y me refiero también a Luis Arturo Hernández Rivera, hijo de Luis Arturo Hernández Carreón, "El Matador", el que jugó en Rayados y Tigres, campeón con Necaxa, el que metió 35 goles con el Tri, cuatro de ellos en el Mundial de Francia 98.

Luis Hernández Jr. todavía estaba registrado en Atlético Saltillo Soccer de Liga Premier (Segunda División) hasta el año pasado, pero ya no.

Simplemente no pudo ser para ellos. La vida les tiene preparado otro camino.

Luis Arturo Hernández Rivera

No jugaba como delantero, era mediocampista y como "Chuyín" empezó jugando en las inferiores del Monterrey. Hace cinco años estaba en el equipo de Tercera División, pasó a la Sub 17, siendo Sub 20 estuvo entre el Veracruz (de donde es originario su papá) y los Rayados, pero en el 2017 cambió de aires completamente.

Se fue al Atlético Saltillo Soccer, jugó 40 partidos entre el 2017 y 2018, cantó tres goles y se le perdió la pista.

No alcanzó a debutar en Primera División, no pudo seguir a su padre.

"El Matador" es todavía el cuarto mejor goleador en la historia del Tri y fue campeón de la Copa Confederaciones, el único campeonato oficial de FIFA de selecciones mayores que podemos presumir los mexicanos.

Ían de Jesús Arellano 'Chuyín'

Pintaba par seguir los pasos de su papá. Habilidoso atacante, jugador de barrio que marcaba diferencia en su categoría y, cuando era niño, hasta con sus mayores.

Hizo tooodo el proceso de Fuerzas Básicas en Rayados desde el 2012, pasó por Sub 15, la Tercera, la Sub 17, fue campeón Sub 17 (en el mismo equipo que César Montes), la Sub 20 y debutó el primer equipo en un partido de Copa.

Pero si su papá jugó 409 partidos con los Rayados, "Chuyín" apenas jugó un minuto y fue en la copita.

Entonces, en el 2016 se fue a Juárez, pasó ahí dos años, 20 partidos como titular entre liga y copa. En el 2018 se fue a Venados y en diciembre pasado dijo "ciao". Anda jugando amateur junto con su primo Eriksson Llanes, hijo de Raúl.

El 9 de noviembre del 2018 fue su último partido. Joel Sánchez era el DT de los Venados. Curioso, el "Tiburón" fue compañero de su papá en Chivas y el Tri.

Otros hijos de figuras

Pero si se trata de hijos de leyendas que, aunque recibieron el apoyo de sus padres y tuvieron oportunidades, y a pesar de ello no consiguieron destacar en el profesionalismo, otro ejemplo es Robson de Souza Silva, el hijo de Mario de Souza Mota "Bahía".

"El Avioncito" lo llevó a Rayados cuando Robson tenía 15 años de edad para presentarlo con Héctor Gamboa y el licenciado Fernando Arredondo para que le dieran oportunidad a su hijo de jugar en las Fuerzas Básicas. Era el año 2001.

"Bahía" decía que su heredero tenía el mismo estilo para jugar y hasta que era mejor que él. Pues no.

El brasileño todavía es el segundo mejor goleador en la historia de los Rayados con 96 goles. Fue campeón de Liga con los Rayados y permanece como el máximo goleador en el Clásico Regio con 11, incluida aquella mítica chilena contra Comizzo.

A Robson le dieron chance, llegó a la Primera A en el 2005 con las Cobras de Ciudad Juárez, jugó un año en Rayados "A" para luego ir al Tampico Madero, cerró en el Querétaro en 2007, siempre en el Ascenso. Acumuló 34 partidos, metió dos goles.

El último registro suyo en un partido profesional data del 25 de noviembre del 2007. Fue contra el Cruz Azul Hidalgo que dirigía Robert Dante Siboldi.

Y como Robson también lo intentó Agustín Martellotto, el hijo de Germán Ricardo Martellotto, ex jugador de Rayados, campeón de Copa con Rayados y que luego jugó en el América, sobrino de Nicolás Martellotto, actual director de Fuerzas Básicas de Rayados.

Es volante y reconocía en entrevista que su papá era más fino que él. El "Tato" llegó a ser seleccionado por Argentina y es reconocido según medios de su región natal como uno de los 100 mejores cordobeses que han jugado al futbol.

Su hijo Agustín, quien nació en la Capital y que llegó a ser mencionado como "el futuro de Belgrano", no llegó a tanto. En México jugó en Santos, luego se le vio en Tiro Federal de Morteros del Federal "B" de Argentina.

Tuvo un destino como el de David Barbosa, el hijo de Guarací Barbosa, quien llegó a estar registrado en Tecos y Rayados en 1997, pero no debutó.

Similar le fue a Juan Manuel Azuara, el hijo del "Abuelo" Azuara. Se quedó en prospecto, aunque fue mundialista Sub 17 en Nueva Zelanda 99. Era de la generación de Héctor "La Gotita" Vallejo".

Si el papá era goleador, el hijo era defensor. Se dio un rol por el Ascenso: Zacatepec, Jaguares de Tapachula, Tigrillos Broncos, Tijuana y Dorados entre el 2003 y 2007. A los 25 dijo no más en el futbol profesional.

Mejor suerte tuvo Eder Borelli, el hijo de Jorge Borelli, el mundialista argentino que pasó por Tigres entre 1989 y 1991. Jugó en Primera en Querétaro y Tigres, hasta fue parte del equipo campeón en el Apertura 2011.

Desde el 2013 estaba en el Ascenso, Correcaminos, Atlante y FC Juárez, hasta que volvió al Máximo Circuito este año. Va para 10 años como profesional, que no es poca cosa, como podrán ver.

Y los que vienen

Patrick Ogama Vendrechovski seguramente es el más adelantado de la nueva generación de hijos de ex jugadores de Tigres o Rayados. El papá, el multicampeón felino Juninho era defensa, pero el hijo salió delantero y goleador.

El viernes, "Tuca" lo probó en lugar de André-pierre Gignac, quienv tenía calentura. Se ganó su chance por los goles que ha hecho este año con las filiales; lleva tres jornadas seguidas metiendo gol en la Sub 20.

Ahí la lleva el chavo, y veremos los que vienen atrás aunque les faltan unos añitos para empezar a jugar a un nivel más competitivo como el hijo de Damián Álvarez o el de Aldo De Nigris, de esta generación de recién retirados del futbol regio.